Agosto 24: en proceso.

Empezamos la escuela con todo: trabajos, trabajos y más trabajos (cuatro en total). Ya he hecho uno, mañana estará el otro listo y el viernes completaré otro más. De ahí me quedaría uno relativamente corto que puedo escribir el lunes (no quiero sacrificar mi fin de semana por cosas de la escuela) o miércoles (tengo hasta el 4 de septiembre para entregar, pero a mí me gusta dejar las cosas hechas lo antes posible). Ya que he vuelto a lo usual en lo que se refiere a mi uso de neuronas y rutina, también tengo más tiempo para mis actividades paralelas (escribir, tejer, seguir escribiendo, seguir tejiendo, cocinar, etc.) y eso me trae la alegría que me faltaba cuando andaba trabajando como una loca. En buen chileno, me fui al chancho trabajando (en internacional, trabajé de manera exagerada) y eso me dejó cansada a tantos niveles que aún necesito estabilizarme un poco para declararme “normal” otra vez (aunque admito que muy normal no soy).

Como tenía un dinerillo “sobrante” por ahí, decidí mirar por la internet a ver si me interesaba algo y vi joyería del estilo bohemio que me encantó! Yo no soy una persona que use muchos accesorios (no puedo usar aros porque soy alérgica a todos ellos) y, si uso, me gustan poco usuales, así que vi collares y brazaletes tan espectaculares (y aparatosos) que me dije “ok, ahí se va un poco de mi dinero”, jajajaja! El problema fue que el sitio web no estaba funcionando, me puse a mirar unas lanas y pudo más mi amor por la fibra que por el metal, así que tendré que esperar unos días para ver si el sitio vuelve a estar operativo y haré todo lo posible para no terminar comprando lanas nuevamente😛 Compré esta vez unas madejas de mohair, no más de 150 gramos, con un tono que oscila entre diversas intensidades de rosa y naranja y que se ve bastante lindo tejido (vi unos ejemplos). A pesar del poco peso que compré, puedo asegurar que 150 gramos de mohair alcanza incluso para hacerse un chaleco si se usa bien, así que estoy un poco indecisa entre chales y chalecos, jajajajajaja!

Lo otro que también está volviendo a la normalidad poco a poco es mi dieta. Como trabajé tanto y apenas pasaba en casa, comí tanta idiotez que terminé odiando cosas que antes miraba con deseos enfermizos (pizza, pasta, etc.). Ahora compramos ese tipo de cosas, las tenemos guardadas en el freezer y yo ni siquiera pienso en que están ahí… lo que quiero ahora es comer ensaladas y cosas más livianas, hacer mis guisos favoritos y olvidarme de aquellas cosas que me dejan noqueada luego de comérmelas. Algo bueno que traiga tanto trabajo, jajaja!

Eso es todo por hoy! Espero que pasen un excelente miércoles, no se me vuelvan locos trabajando y compren lana si quieren, jajajaja!!!

Hasta la próxima!🙂

Agosto 21: sacudiendo las neuronas.

Mañana vuelvo a clases y, a decir verdad, tengo una mezcla un tanto extraña de emociones. No tengo que ir más que hasta mediados de septiembre, que es cuando se termina la malla regular y entramos a la especialización (Psiquiatría, en mi caso), aunque yo tomé también Inglés avanzado para lo de la Universidad y tendré que volver a las aulas dos veces a la semana mientras todo lo demás lo haré lo más online posible. Por un lado, quiero terminar con todo de una vez y poder descansar como se debe y, por otro lado, siento que este tiempo que tengo yendo y viniendo me puede servir para algo más, en particular, para ir preparando mi siguiente movimiento. Ya tengo claro como el día que no puedo trabajar como asistente personal sin terminar yo misma en una terapia multidisciplinaria que quizá requiera hospitalización, así que mi camino en el área de la salud se ha ido estrechando más y más hasta no verle mucha chance que digamos (lo otro sería convertirme en médico, pero es demasiado tiempo invertido para terminar atendiendo 10 pacientes por hora). Me preocupa esta perspectiva tan sombría? En lo absoluto, simplemente necesitaba ver cuán mal estaba el asunto con mis propios ojos (ya me habían advertido que ésta no era la alternativa para mí) para poder tomar una decisión basada más en la realidad que en mis propias y casi románticas ideas. El “problema” conmigo es que casi siempre tengo un enfoque inocente, suelo pensar que todos están dispuestos a poner de su parte y ese tipo de ideas lindas y me olvido que flojos y chambones hay en todas partes, así que el estrés se une al desencanto y hasta ahí no más llegó el ánimo de Sakenne. Si lo vemos desde una perspectiva más “realista”, es obvio que uno necesita dinero y todo eso, pero no puedo negar que tengo muchos más talentos que el saber cuidar a alguien y administrar medicamentos y tampoco puedo negar que esto realmente no me llena, así que mejor terminar el ciclo como corresponde (para no sentir un ápice de culpa) y cerrar la puerta por fuera.

Si me pongo a pensar acerca de mis intereses, éstos serían principalmente el escribir, aprender, las personas (pero desde una perspectiva Asperger) y crear. Amo escribir (seee, un Asperger es capaz de amar, sólo que de una manera más selectiva y controlada), siento que es mi punto más fuerte y es la instancia donde realmente puedo ser yo sin tener que usar los típicos filtros o máscaras que me he visto obligada a usar durante mis interacciones con el “mundo real”. Me encanta, asimismo, aprender cosas nuevas y no me voy a dormir sin saber lo que antes no sabía (tiene su lado no tan amable: me usan como enciclopedia ambulante, jajajajaja!), lo cual me tiene en constante movimiento intelectual y en un eterno proceso de apertura. Siento fascinación por las personas, por cómo se comportan y me divierto montones analizándolas sin inmiscuirme mayormente en los típicos dramas que la gente suele meterse (a eso me refiero con la perspectiva Asperger), lo cual me hace buena espectadora y mucho mejor consejera (el factor objetividad es bastante fuerte en mí)… y qué decir de lo creativo, la lana y yo somos uno😛 Soy buena para las ciencias duras en general (aunque las matemáticas – salvo la trigonometría – me aburren), la historia me distrae demasiado (termino haciendo más historias que la misma historia), las ciencias políticas me aburren (pero admito que es bastante divertido analizar a los políticos), soy muy buena para los idiomas (el problema es que las salidas laborales son pocas y no me veo traduciendo folletos de medicamentos por el resto de mi vida) y tengo mis dotes para la logística (mi gen “busquilla” está muy desarrollado). Debido a mi Asperger galopante y al saber que – haga lo que haga – no encajo en esta sociedad ni con 30 potes de vaselina involucradas en la ecuación, creé una especie de “personalidad social” en donde actúo de una forma mucho más extrovertida y determinada de lo que realmente soy y eso (dicen) me hace una muy buena líder… el problema es que gasto mucha energía más actuando que siendo y, a la larga, ese desgaste me pasa factura en forma de estrés, enfermedades psicosomáticas varias y unos cuadros de ansiedad de proporciones bíblicas que intento apalear a vase de valeriana (porque es lo único que me venden). Puedo hacerle frente a toda esa incomodidad si tengo el control sobre la situación (cosa que no fue posible en mi trabajo de verano), pero eso no ocurre mucho a no ser que seas tu propio jefe o tengas a dicho jefe agarrado de las bolas, lo cual sucede bastante poco seguido por estos lados del mapa y me hace cuestionar si vale la pena exponerme a tanto despelote sólo para obtener un cheque a fin de mes. Puede que haya gente que quiera matarme por verlo desde esta perspectiva, pero para mí sería un error garrafal el quedarme estancada a nivel intelectual y maltratarme a nivel psíquico sólo porque tengo un cheque asegurado… Sí, alimentaría mi estómago, pero qué pasa con las demás – hambrientas – partes que me componen?

El otro día me preguntaron qué quería ser. De manera casi automática, respondí que yo ya soy, que uno no es lo que trabaja y que sería bueno que ya dejásemos de definirnos por lo que hacemos. La otra respuesta que salió de mi boca fue que sé lo que necesito hacer, pero que aún me falta afinar detalles e ir puliéndome, pero que llegaré a la meta algún día no muy lejano. No puedo ponerle nombre a lo que voy a hacer (posiblemente sea más de una cosa, me conozco y sé de mi promiscuidad intelectual) y eso desespera a la gente, pero no me queda de otra salvo ser sincera y decir que mi proceso va un poco más lento que el de los demás (la gente suele ser bastante unidireccional en cuanto a sus intereses, mientras que yo parezco una rotonda con 15 salidas) o, derechamente, responder que la única que tiene pandero que tocar en este asunto soy yo. A veces mi tacto brilla por su ausencia, pero la verdad es que tengo demasiada curiosidad y ansias de saberlo todo como para decir ahora mismo “me dedicaré enteramente a esto” y sentirme contenta con mi respuesta. Sé que a la salud probablemente no me dedicaré (al menos, no a la salud física), que mis ansias por expresarme son más y más palpables y que mis intereses tienen que ver con saber el porqué de las cosas, así que tendré que hallar una manera de fusionar todo eso y crear algo que me haga sentir satisfecha, aunque de momento siento que es mejor terminar lo que he empezado y hacerlo de modo tal que me sienta orgullosa… ahí veré si tiro el cartón por la ventana cuando lo reciba, jajajaja!

Eso es todo por hoy! Es hora de descansar para llegar a la escuela mañana con una cara más o menos decente (digo más o menos porque me golpeé bastante fuerte con una puerta en la cocina y tengo un chichón en la sien derecha). Que tengan una buena semana!!!

Hasta la próxima!!!

Agosto 17: un adelantado descanso.

Ya no estoy trabajando. La semana pasada, debido a las circunstancias especiales que comenté en mi escrito anterior, hablé con los supervisores y me dieron el visto bueno para tener esta semana libre, así que he estado descansando como corresponde (estoy un poco resfriada) y preparándome para volver a clases. Como mi último día fue muy, pero muy loco (salí a las 14 y tuve que correr para tomar un tren a otra ciudad), ni siquiera tuve tiempo para digerir el proceso y sólo me invadió una mezcla de alivio, sueño y un poco de alegría. No, no es que no me haya gustado trabajar, el problema fue que mi ingenuidad y mi exceso de responsabilidad causaron que haya sido yo la que más trabajó, la que estaba al tanto de todo y la que se quedaba “pegada” en el trabajo incluso en mis días libres, lo que provocó una especie de doble trabajo de tiempo completo que me terminó colapsando en cierta manera.

Ya estoy saliendo del colapso, por suerte. La primera noche de “libertad” dormí un montón para luego viajar a Linköping, la quinta ciudad más grande de Suecia y que queda a corta distancia de donde vive mi suegra. El tiempo no acompañó mucho que digamos y la ciudad tiene un aire un tanto frío (la gente es hasta medio hostil), pero encontré por suerte unas cosas que me gustaron. Lo primero que mis ojos vieron al caminar por Linköping fue una tienda de lana, así que no aguanté y me metí a comprar, jajajajaja! No gasté cantidades extraordinarias de dinero, adquirí algodón mercerizado para hacer paños de vieja (cu… ya llevo tres, jajajaja!) y, mientras iba a la caja en mi nubecita de felicidad, vi una lana preciosa que me hacía ojitos y decía “cóooomprameee”. Cuando le pedí a la vendedora que me la pasara para toquetearla mejor, me di cuenta que era de una marca conocidísima por mí y que nunca, pero NUNCA había encontrado cerca: Manos del Uruguay. Yo fui a Uruguay, estuve dándome vueltas como loca por Montevideo y no vi lana por ningún lado por mucho que caminé, caminé y caminé, así que me reí un poco al ver la marca, le conté mi anécdota a la vendedora y, of course, me la compré (sale muy cara, pero vale la pena!).

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Si nos ponemos a hablar de características, la lana es un merino superwash extra fino de 800 mts. por 100 gramos, lo cual cae en la categoría de “lace yarn”. La “lace yarn” es lana que se ocupa para hacer calados y tejidos con caída, para lo cual se usan palillos más grandes que los supuestamente recomendados. Una lana como ésta, tejiéndola en tensión normal, usaría palillos del número 2,5, mientras que para calados se usan palillos de 4,5 a 5, lo cual hace que el efecto – si bien no es muy definido ni “firme” –  sea vaporoso y ligero. Estoy usándola para una especie de bufanda calada y, sinceramente, el efecto es muy lindo, aparte de rendir un montón debido a la cantidad de metros que tiene la madeja🙂 Como nunca había usado un material así y me encantó, me puse a buscar otras marcas similares y me topé con la marca Schoppel Wolle y su Laceball 100, que es exactamente el mismo material que mi otra lana y la misma cantidad de metros, sólo que con distinto tipo de distribución de colores.

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El precio es un poco menor que el de Manos del Uruguay y la lana en sí viene de Argentina (el proceso de coloración se hace en Alemania), pero no puedo negar que son tan hermosas como la de Manos aunque tienen un aire un poquito más rústico. Si soy sincera, me las compré no sólo porque quería probar algo nuevo, sino que también porque necesitaba algo diferente que hacer antes de volver a la “normalidad”, una especie de transición entre la actividad extrema y el ritmo más rutinario de mis estudios (gasto tiempo, pero tengo la oportunidad de distribuirlo mejor). Como soy una persona simbólica para gran parte de mis cosas, decidí tejer como modo de ir elaborando todos los procesos que viví mientras trabajaba y entrelazándolos para que la conclusión sea algo a lo cual sacarle provecho, tal como uno hace mientras crea una prenda. Puede sonar muy abstracto, pero yo funciono en esas alturas y no me queda de otra salvo hacerle caso a mis tripas cuando quieren algo en particular, jajajaja! Lo otro que me compré fueron un par de prendas nuevas y jabón hecho a mano, lo cual también podría tener cierto aire simbólico si nos ponemos analíticos, no creen?

Llegó la hora de irme a hacer mi labor doméstica favorita, cocinar (no cociné por casi dos meses), ya que cierta personilla está diciéndome que casi se muere de hambre, jajajaja! Nos vemos en otra ocasión, que la pasen muy bien y disfruten de la semana🙂

Hasta la próxima!

 

Agosto 7: dándome cuenta.

Ya voy en bajada en lo que respecta a mi trabajo, pero irónicamente siento como si las cosas se estuvieran poniendo algo más pesadas. Me quedan sólo 6 turnos de acuerdo a la planificación oficial, pero probablemente serán menos debido a que – de terminar el 19 – me quedarían sólo dos días de descanso antes de volver a la escuela y eso suena bastante injusto luego de haberme enterado de algunas cosas. Hablé con una de las asistentes de mi grupo que trabaja de manera permanente y me dijo – entre otros detalles – que me siento tan cansada porque me adjudicaron el trabajo de dos personas (hubo dos asistentes que tomaron vacaciones al mismo tiempo y yo las cubrí a ambas), lo cual hizo que mi carga laboral aumentase de las típicas 240 veraniegas a casi 400. Sí, es dinero y ahora me alcanza perfectamente para ir a Chile y comprarme un kilo de paltas (jajajajajaja!), pero la actitud me dio un poco de rabia debido a que ni siquiera se molestaron en preguntarse qué había andado haciendo antes de empezar a trabajar. Todos mis colegas de verano han tenido varios días libres (incluso semanas libres) en el período de trabajo, mientras que yo tuve que empezar a trabajar mientras aún estaba estudiando y no he parado hasta ahora. Lo máximo que he tenido de días libres oficiales seguidos han sido dos y eso se siente luego de un par de meses, malestar que ha aumentado mucho luego de haber hablando con mi “colega” temporal y enterarme de que, literalmente, me usaron para tapar todos los turnos que sobraron por ahí.

No siento rabia, la verdad. Lo que hice cuando mi colega me habló fue ponerme a llorar mientras ella me comentaba lo mucho que admiraba mi fortaleza, mi amabilidad y mi entrega al trabajo, pero también diciéndome que yo, más que todos los demás, merecía un descanso y que hable con la jefa cuando vuelva de sus vacaciones (el 15) para que me dé un par de días antes de volver a la escuela y así reponerme de tanto estrés acumulado. La gente lo ve de afuera y dicen “ohhh, qué bien que has estado trabajado mucho”, pero no parecen percatarse que ese ritmo tan frenético trae consigo un desgaste que se suma al que ya tengo acumulado luego de haber estudiado el año entero (más un mes de prácticas). En síntesis, estoy muy agotada luego de casi un año de tanto ajetreo y mi conversación con mi colega hizo que al fin supiera el porqué. Verán, es fácil normalizar conductas muy extrañas cuando recién empiezas a trabajar, no existe punto de comparación y todo se acepta de buena gana, así que yo lo vi todo como normal y trabajé como caballo cuando los demás – con mucha más experiencia que yo – se aprovecharon un poquito de mi falta de hervores para acomodar el horario a su conveniencia. Yo quedé con el horario que sobró de todos los demás, el que a nadie le convenía, el que nadie quería hacer porque era demasiado pesado y, para más remate, me ofrecí a cubrir SIETE turnos más fuera de mi horario normal para que los otros pudieran irse de vacaciones, recibiendo absolutamente nada a cambio salvo más y más cosas que hacer. Como decimos en Chile, me cargaron la mata de la manera más grosera posible y yo, como ingenua que soy, acepté alegremente cubrir la irresponsabilidad de todos.

Cuando comento esto a la gente, me suelen decir “podrías haber sido…”. Sí, podría haber sido astuta o algo y pedirme una semana libre, pero no sabía que se podía hacer hasta que vi a todos mis coleguitas ausentándose por semanas y yo llegando a la casa nada más que a ducharme y dormir. Como yo soy una persona de palabra y me suelo sentir culpable si no cumplo con lo que prometo, hice lo que pacté de la mejor manera posible y me fui desgastando más y más hasta que llegué a este punto, donde sé que puedo seguir rindiendo pero ya no quiero hacerlo aunque puede que pierda un poco de dinero en el intento. Siento que no vale la pena gastar mi energía en algo que, luego de que me vaya, seguirá igual de mal, con personal que ni siquiera se interesa en lo que mi paciente necesita y que hace las cosas sólo porque hay que hacerlas. Lo siento por mi paciente, pero yo no puedo cargar tanto sobre mis hombros sabiendo que nada cambiará y que ni siquiera habrá un mínimo de agradecimiento por parte de los que me rodean. Seguiré trabajando como siempre, eso sí, pero ya con un poco más de distancia y esperando que me den al menos un par de días libres antes de volver a la tan deseada rutina estudiantil. Primera vez que deseo tan fervientemente que el verano se acabe para volver a la escuela, jajajajajaja!!!

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten del domingo y que tengan una excelente nueva semana!!!

Hasta la próxima!

Agosto 1: hablando en serio…

No sé si son los coletazos de la “semana del mal”, la cual terminó ayer y me tuvo 60 horas trabajando, pero hoy me siento diferente, me siento…  harta. La gente que me conoce bien suele decir que soy bastante conciliadora y que me esfuerzo en mantener la armonía en todo momento, pero eso viene con un costo y ese costo se traduce en un estrés y un malestar que a momentos se vuelve insoportable. Debido a muchas cosas que viví de pequeña y que me marcaron en cierta medida, aprendí a ceder mucho más de la cuenta y eso me ha traído tanto, pero tanto dolor innecesario que a ratos miro atrás y me dijo “qué mierda estabas pensando?”. Sí, una es humana a pesar de todo y comete errores garrafales, pero hoy algo se gestó dentro que me hace especialmente consciente de la situación… me hace consciente de estar viviendo algo que realmente no me acomoda.

Puede que éste sea mi primer choque cultural en serio o que sea algo más profundo, pero tengo algo completamente claro: me siento atrapada. No es que quiera ser una mujer dedicada a la anarquía más absoluta o que me gusten los tríos que incluyan macetas con plantas alucinógenas, simplemente quiero paz, tranquilidad y apoyo, quiero un abrazo, quiero que me digan que lo estoy haciendo bien y que sacrificarse vale la pena para algo, pero lo único que recibo a cambio de tanto que estoy haciendo y tanto que he cambiado es un buen paquete de nada o más carga sobre mis hombros. Quiero apoyo y no lo tengo, quiero afecto y no lo tengo, quiero cualquier cosa y no la tengo. Me despierto varias veces en la noche y me pregunto “ésta va a ser mi vida?” mientras se me revuelve el estómago de sólo pensarlo. Una vida donde no tengo nada salvo trabajar, hacer cosas en la casa y estar demasiado cansada como para acordarme de respirar, una vida donde mi calidad humana no es apreciada en lo más mínimo y soy vista como un peón en un juego interminable manejado por manos que ni siquiera saben que existo, una vida donde tengo gente alrededor que se supone me quiere y a la cual no le interesa en lo más mínimo que esté mal… una vida de mierda que probablemente no será muy larga que digamos si sigo así.

Como dije antes, puede ser el exceso de trabajo y el hecho de ser una Aspie metida en el reino de los insensibles lo que está afectando mi cabeza y me tiene diciendo cosas que normalmente guardaría bajo siete llaves, pero es lo que he venido sintiendo desde hace rato. Es como saber que eres una pieza redonda y grande intentando encajar en un cuadrado ínfimo, saber que te están intentando limar de las maneras más espantosas y que duele tanto que ya tu espíritu conciliador se quedó sin ideas para excusar lo que vive, tener cada vez más claro que debes tomar las armas que dejaste de lado hace tanto tiempo porque te van a terminar matando si sigues así, darse cuenta que estás desapareciendo y que este malestar es el grito de ayuda que tu propio cuerpo te está enviando para que al fin lo escuches…

Nunca antes en mi vida había necesitado tanto ser yo misma, a pesar de lo discordante que puedo llegar a ser y de la cantidad de problemas que el “ser yo” me ha traído en el pasado. Prefiero hacerle frente a la crítica externa que seguir mintiéndome y postergando un cambio que necesito más que ninguna otra cosa. Puede que romper mis viejos paradigmas me traiga dolor, pánico, incertidumbre y mil cosas más, pero prefiero hacerlo ahora en vez de perder el contacto conmigo misma y terminar completamente metida en una vida sin significado alguno… me merezco algo mejor que eso, merezco vivir!

Eso es todo por hoy! Espero que estén bien y que sea un buen lunes para todos!

Hasta la próxima!

Julio 21: afinando la puntería.

Hoy tengo día libre, luego de un par de semanas en las que trabajé casi 100 horas y a las puertas de la última “semana del mal”, en las que estaré fuera por casi 60 horas. Si bien mañana trabajo (en la tarde), son sólo 8 horas y eso se ha vuelto como una raya en el agua para mí. Entre tanto que hacer, llamadas de mi paciente, idas y venidas, noches con poco sueño, inyecciones de insulina y demases, he tenido momentos de mucha angustia que han traído consigo la tan añorada “iluminación” y, finalmente, me he ido dando cuenta de muchas cosas que no habría pensado antes de tener esta experiencia:

a) Esto no es lo mío: no, no es que haga las cosas mal ni nada (soy muy efectiva y mi paciente está muy satisfecha conmigo), sino que el horario desordenado e inflexible que llevo hace inviable que pueda asimilar todo lo que sucede a mi alrededor y eso causa que experimente mucho más estrés del que puedo soportar sin sentirme mal.

b) Merezco algo mejor: es mucho trabajo y muy poca paga, así de simple. Yo creo que gano más siendo cajera en el supermercado que tengo frente a mi casa y no me sentiría ni la mitad de estresada que ahora. Cuando ando demasiado incoherente, pienso que hasta manejando un taxi me sentiría mejor y me sentiría más productiva que ahora… el único detalle es que aún me falta aprender a manejar y eso es lo que me frena a la hora de convertir el auto que tengo en un Uber, jajajajaja!

c) La “rutina” me es más llevadera: antes pensaba que me iba más el espíritu aventurero, pero con este trabajo me di cuenta que necesito una especie de marco en el que desenvolverme, una especie de certeza por muy ínfima que sea. No puedo andar trabajando de mañana, tarde, día entero, tarde, mañana y así sucesivamente sin pensar a ratos que me estoy volviendo loca. La única excepción a la regla es cuando escribo, ahí puedo estar días enteros siendo odiada por el teclado de mi computador sin sentir cansancio alguno (se nota, jajajaja!).

d) Me gusta cuidar de la gente, pero…: lo paliativo no es lo mío y ya. No puedo hacer nada salvo ir haciendo más llevadero un proceso que sólo tiene una ruta, que es el deterioro total, y eso me duele a nivel personal. Tampoco tengo el suficiente poder como para hacer algo más y eso me es tremendamente estresante en diversos niveles. Me encantaría poner en práctica lo que sé y hacer cambios que estoy segura ayudarían a mi paciente a sentirse mucho mejor, pero estoy en la base de la pirámide y acá, en este país tan burocrático y adicto a las normas, esa estructura tan empinada es mucho más difícil de hackear que en Chile, me temo.

e) Mi tipo de inteligencia me impide trabajar en esto de manera idónea: nah, no me peguen. No estoy diciendo que sea más inteligente que el promedio (aunque lo soy, jajajajaja!), sino que mi tipo de inteligencia es el incorrecto para esta rama laboral. Soy una persona brillante en lo académico y extraordinaria en el área de la inteligencia intrapersonal, pero acá se requiere mucha más inteligencia interpersonal de la que yo tengo y eso hace que me sienta insegura de lo que hago mucho más seguido de lo que a mí me gustaría. Puedo adaptarme a las cosas y respondo rápido, pero me trae un costo que a la gente más sociable y versada en el “don de gentes” no le resulta tan significativo.

f) Tengo otros talentos más marcados: a pesar que a ratos me siento un tanto tambaleante en el “in situ” que estoy experimentando en estos momentos, lo mío sí es llegar a la gente… sólo que de otra manera. Necesito poder expresarme con libertad y abrirme de manera esporádica, compartir lo que pienso, divagar, explayarme acerca de diversas teorías, compartir mis observaciones y brindar soluciones, ser la creadora y no la ejecutora de las creaciones de otros. No sé si tendrá que ver con lo de ser Aspie o es algo más de personalidad, pero siento que tengo la capacidad suficiente de crear algo significativo y de labrar mi propio nicho en vez de escarbar en lo que otros ya han exprimido hasta el cansancio. He reafirmado más que nunca que no soy una persona nacida para seguir a otros, sino que me desenvuelvo mucho mejor escuchándome y obedeciendo a mi impulso individualista.

g) No me siento satisfecha a nivel personal: me dirán “bue, así es la vida”, pero para mí no lo es. ME NIEGO ROTUNDAMENTE a aceptar las historias de otros como el modelo a seguir en la mía y eso es algo que ganó una fuerza tremenda a partir de esta experiencia. No voy a mentir, sé que a veces tengo ideas brillantes y a veces ando tan iluminada como un zapato de gamuza, así como sé que lo de tomar estos estudios y pensar ingenuamente que sería medianamente feliz nació de uno de esos momentos en donde la gamuza guiaba mi camino. También he experimentado muchos choques culturales que han cimentado mi deseo de hallar un camino propio, ya que acá reina una especie de silencio sepulcral y una falta de norte que sólo cede cuando hay alcohol a la vista y yo tengo la NECESIDAD de ser yo misma tan a flor de piel que no existe absolutamente nadie acá que entienda eso sin ser inmigrante o considerado un paria por los demás. Duele, claro que duele, pero también me da a entender que mi manera de ser tan jodidamente auténtica puede servir de ejemplo para otros a que busquen un poco en sí mismos y aprendan a conocerse mejor. Como mencioné antes, tengo claro que todo esto salió de un momento donde mi mente estaba invadida por la gamuza y eso me guió hacia algo que no era lo ideal para mí, pero tampoco puedo decir que no me ha servido para descubrir un poco más de ese extraño mundo donde mis talentos y mis debilidades habitan.

h) Necesito aprender a atreverme: tengo muchas alternativas en la puerta (escribir de manera profesional es la que más me toca el timbre, jajajajaja!), mi inteligencia me lleva a descubrir y hallar nuevas formas de ver las cosas y mi capacidad de análisis deja helada a mucha gente, pero tengo un pequeño problema: me falta osadía. Sé que puedo, pero a veces tengo ciertos encontrones con mi pasado de chica atrevida (un Aspie sin mucha interacción con el mundo es bastante directo y yo crecí en un período donde no había demasiado conocimiento acerca de nada concerniente al campo de la Psicología y afines, así que mis rasgos eran vistos como algo a corregir en vez de una parte componente de mi personalidad) y recuerdo lo mal que la pasé siendo rechazada y tratada como las pelotas, así que mi niña interior me frena un poco y me dice “mejor calladita, mira que nos puede ir peor esta vez”. Me he ido educando al respecto de esa ansiedad permanente que he ido sintiendo por muchos años y tiene bases neurológicas (mi cerebro Aspie interpreta los traumas de tal manera que todo se vuelve una especie de Síndrome de Estrés Postraumático gigante que te puede paralizar si es que no sabes identificar lo que “gatilla” los episodios). Es un poco triste sentir que estás en desventaja en comparación a los “neurotípicos” (personas con cerebros comunes), pero no es el fin del mundo y hace poco descubrí que hay métodos que puedo utilizar para ir silenciando esa vocecita que me dice que voy derecho al desastre y que, con ello, puedo mostrar mis talentos sin sentir que me va a llegar una patada en el trasero como respuesta, jajajajaja!

Recuerdo que hace unas semanas estaba al borde del colapso porque veía las cosas de un modo un tanto eterno, pero luego me pegué el alcachofazo (darse cuenta, en chileno) y me dije “oye, esto tiene fecha de vencimiento, así que velo como una cuenta regresiva”. Bajo ese concepto me he ido manejando y, a día de hoy, ya me queda mucho menos para terminar el trabajo de verano (si hablo de porcentajes, el 1 de agosto ya habré trabajado el 75% de toda la cuota y no queda casi nada para que sea agosto). Las últimas tres semanas son más o menos relajadas (en una de ellas hice un hueco de cinco días libres para poder viajar a Alemania y ver si tienen lanitas lindas, jajajaja!), así que me queda sólo la próxima semana de tensión para luego ir bajándole las revoluciones al asunto, fiuuu! Sé que el 19 de agosto (que es mi último día) a las 22:00 me sentiré un tanto rara y hasta experimente una especie de pequeño luto que me tiente a seguir en esto, pero también miraré atrás y veré que, si bien lo hice de una manera excepcional, esta ruta es demasiado dura para alguien tan blando y suave como yo y que existe un lugar en donde podré realmente dar lo mejor de mí de manera óptima, con completa soberanía y con mayor control.

Eso es todo por hoy! Se me pasó un poco la mano con el escrito, pero es lo que hay, jajajajaja! Creo que necesitaba un poco de análisis para poner en perspectiva lo que me ha ido sucediendo en estas últimas semanas y qué mejor que hacerlo de manera escrita (y pública, jajajajajajaja!)🙂 Muchos saludos a todos, disfruten del jueves y que tengan un fin de semana relajado😉

Hasta la próxima!🙂

Julio 7: haciéndole frente al estrés.

Me queda un poco más de un mes para terminar mi trabajo de verano y ya estoy acostumbrada a la rutina, el tejemaneje y a qué hacer en cada situación. El único problema es que, debido a que es mi primer trabajo tradicional (con contrato, horario y jefa de por medio), me da mucha ansiedad a ratos y hay veces que no puedo dejar de pensar en el asunto a pesar de andar de día libre o haber ya trabajado. Ése es uno de mis grandes rasgos poco favorecedores, la ansiedad a veces me come con zapatos y mi extremadamente desarrollada inteligencia saltarina hace que una y mil escenas extrañas lleguen a velocidades alarmantes a mi cabeza, cosa que que no sé cómo evitar sin un poco de ayuda exterior. Como no soy del tipo de individuo que se ponga a hablar con alguien de este tipo de cosas (porque estoy rodeada de narcisistas o de gente con menos nivel de comprensión que una ameba, jajajaja!), lo conversé conmigo misma el día de hoy e hice una inversión buscando un poco de alivio a mi pobre cabeza hiperactiva: encargué unos cuantos libros. Mi elección se concentró en dos áreas: neurociencias y mindfulness, con una pizca de terapia cognitivo – conductual para amenizar la mezcla, jajajajaja! Uno de los libros es para gente como yo, que tiende a la ansiedad más desatada (tirones de mechas incluido), otro es uno de mindfulness para gente medio impaciente (ejercicios que se hacen en 10 minutos o menos) y el último es una mezcla de los dos (se llama “Mindfulness para preocupones”, jajajajaja!), así que tendré harto material para centrarme en el presente y dejar de pensar que cualquier detalle pequeño que olvide hoy me vendrá a tocar la puerta en cincuenta años más.

El otro día, mientras estaba perdiendo el tiempo en Tumblr, di con un cartel que decía una verdad completamente avasalladora y que muchos pasamos por alto…”recuerda: lo que hoy te causa un enorme estrés, en un año ni siquiera será importante”. En estos momentos puede que represente un enorme motivo de desesperación e insomnio, pero eso no quiere decir que vaya a ser eterno. Ni siquiera lo laboral es algo eterno, mírenme a mí que – a pesar de haber escuchado una y mil veces que nunca conseguiría trabajo dada las circunstancias del país, de la ciudad, de mi calidad de inmigrante, etc. – consiguió uno a la primera entrevista! Yo misma me doy cuenta, en mis (pocos) momentos de lucidez, que esto que estoy sintiendo es más que nada un cortocircuito entre lo que es la realidad y lo que yo percibo con mis anteojos especiales, así que igual cuento con una ventaja con respecto al resto de los mortales. Sé que es una cosa de percepción, sé que me puedo quitar los anteojos y, si bien aún no sé cómo hacerlo, voy camino a descubrirlo🙂

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten de este día jueves (o lo que queda de él) y que no se me estresen tanto, jajajajaja!

Hasta la próxima!