Febrero 26: intentando volver en Fa, digo, en Mí.

No sé por qué, pero éstos días no han sido mis días. Ando bastante sensible, alterable, buena para llorar y hablar burradas y vulnerable. He recibido muchas quejas al respecto por parte de “amigos” que no están acostumbrados a verme así y que prefieren mi versión menos nublada, lo cual sube un poco el nivel de dolor que uno puede llegar a sentir y te llena de cierto pesimismo. Lo estoy intentando, no puedo mucho, pero lo estoy intentando. No me gusta estar así de delicada, lo estoy intentando. Sola en gran parte debido a que una depresión (unipolar o bipolar, da lo mismo) es algo bastante íntimo dentro de todo (nadie puede meterse en tu cabeza y echarle una bien merecida barrida, jajajaja!), pero lo estoy intentando y me tienen menos paciencia que al repartidor de pizzas! Córtenla, círculo no tan cercano, no me gusta estar así y llegan con que la negatividad y bla, bla, bla. Estoy deprimida, dude!

Dentro de todo el caos que este proceso ha traído consigo, escribir ha sido parte de mi terapia para volver a ser la que alguna vez pensé ser, pero no he sido de gran manera (suena como a tema de Arjona, mis disculpas). Me gusta escribir, amo escribir, tengo tinta en las venas y soy capaz de decir cualquier barbaridad mientras la disfrace de algo relativamente lindo (lo de Arjona, por ejemplo), pero incluso eso se ha visto mermado en cierta manera debido a la depresión. Me pongo gris incluso en lo literario, empiezo con las elegías y los obituarios y se me llena el ventrículo derecho de idioteces miles que no deseo plasmar en tinta en ninguna parte, así que he tenido que bajar un poco las revoluciones y escribir cuando estoy más clara dentro de tanta oscuridad, porque les diré que la depresión es muy oscura si te da con la intensidad terremotil valdiviana que me ha dado a mí. Este tipo de megadepre me ha dado dos veces en la vida, a los 16 y a los 32, y han sido por acumulación de estrés más al menos dos gatillantes más que aparecen y te noquean. Esta vez fue mucho estudio, un malentenido con éstos más otras sensaciones negativas que venían sumándose de manera peligrosa dentro de mi interior y que aprovecharon el momento para aflorar todas juntas desde mis entrañas saltarinas. La vez anterior fue casi lo mismo más ciertos problemas personales más o menos feos que tuve. El resultado, como la vez anterior, fue el mismo: lloradera con hipo es un eufemismo y unas inmensas ganas de terminar siendo bufé de lombrices, lo que pude evitar yendo al médico y dejando – al fin – que me trataran luego de años dándomelas de fuerte y, en cierto modo, evitando que llegara la hora de conversar con el psiquiatra.

Lo estoy intentando, repito. Me levanto cada día y hago lo que rutinariamente se espera de mí. Hago ejercicio, leo, volví a tejer hoy luego de un tiempo de no poder ni querer hacerlo, salgo a la calle aunque muchas ganas no tenga, intento dormir a cierta hora decente, intento comer, me baño, etc. No es que me haya rendido a la famosa negatividad y que me queje porque me gusta, estoy incluso rebelándome contra la tendencia de ser siempre positivo porque es antinatural. Uno tiene sus malos momentos y es sano vivirlos, no vaya a ser que se termine reventando como yo debido a siempre andar pensando en no hacer escándalo cuando uno tiene el derecho de hacerlo. Voy a seguir intentando, no sé si mi rutina siga así, pero seguiré cuidándome lo mejor que puedo y lo siento por aquellas personas que no son capaces de ver que tanta mala vibra es involuntaria y uno es el que menos quiere andar así, tengo que hacerlo a mi manera y depurar es parte esencial de mi proceso.

Eso es todo por hoy! Espero que todos estén bien y disfruten de esta nueva semana que se avecina!

Saludos a todos!

Yo, para variar.

Febrero 22: perdición de bolsillo.

Me quedé con las palabras a medio susurrar en la boca, presa del silencio que tu ausencia me impuso, presa de la historia que jamás querrás contar. No hubo ni hay espacio para explicaciones ni razonamientos, sólo hubo espacio para dejar el vacío que invade mis ojos, hoy plagados de bruma.

Sí, lo sé. Eres el último pasajero de este maltratado bus, el que maldice por cada curva de la ruta y que no se quiere bajar cuando yo intento detenerme. Eres mi versión de bolsillo de la perdición más absoluta, mi apocalipsis particular, ese paraíso adorable que se vuelve una pesadilla llena de espinas, el punto medio entre un respiro de vida y la locura absoluta.

Brillas en mi memoria como la pálida luz del ocaso mientras otro puerto recibe los rayos de tu deferencia. Yo sólo recibo el vacío, el aguacero, la herida abierta que arde con cada aliento que das y que llora en sangre lo que mis ojos ciegos jamás podrán ni querrán llorar…

Febrero 9: de vuelta.

Nadie supo nada, pero estuve en Chile por casi un mes de vacaciones y ayer volví a Suecia. No quería ponerlo en las redes sociales porque siempre termino siendo invitada a alguna parte que no quiero ir para ver gente que no quiero ver o con alguien pidiéndome regalos que no quiero hacer, jajajajajajaja! Opino que las vacaciones son para hacer lo que uno quiera y eso es lo que hice: dormir, pasear, comer y comprar cosas lindas 🙂 No es que me haya vuelto completamente loca comprando (fui a Patronato, que es un barrio de Santiago donde venden mucha ropa a precios muy buenos, y compré suficientes tenidas como para arriesgar un sobrepeso en el equipaje, ups!), sino que es acumular dinero para luego gastarlo todo de una sola vez (y ni siquiera todo, me quedó la mitad para cambiar por coronas suecas y gastar acá, yay!) en una especie de frenesí comprador que algunas personas tienen cada semana y yo tengo una vez al año.

De tejer, tejí dos ponchos y un chal que no me pude traer debido a que el exceso de ropa me dejó sin espacio para un alfiler, así que se quedaron allá junto con otras prendas más viejas que usé al máximo en Chile y que ya no me servirán acá. La lana, en comparación al lugar donde compro siempre, es un poco más cara en mi país, pero eso no detiene a una tejedora compulsiva y más si consideramos que me compré un telar de 28×28 que me entretuve probando con mil lanas diferentes y me traje para Suecia. Era el telar más grande que me cabía en el bolso y tiene un tamaño decente para hacer cositas (te quedan los cuadros de 25×25 y con eso se puede hacer bastante), así que me lo traje y espero encontrar buena lana para poder jugar con él (encargué algunas, espero que tengan el grosor adecuado).

Si se preguntan dónde me quedé, pues fue en casa de mi familia. Volví más o menos a la rutina que tenía antes de venirme a Suecia: partir a comprar con mi mamá, comer en compañía de todos, disfrutar tardes tranquilas y ser comida por los mosquitos en la noche, jajajaja! No me bañé en la playa porque no anduve con muchas ganas de hacerlo y fue Corleone el valiente que se metió dos veces al mar, que en Quintero luce así:

16299210_10209561347845434_9146057770181817341_n  La saqué yo misma, por si acaso. 

Quintero es una ciudad bonita que, lamentablemente, pasó por una especie de suspensión en el tiempo debido a mala gestión alcaldicia (*cof* robo *cof*) y que recién está resurgiendo luego de 20 años en el olvido más absoluto… con decir que sólo hace un par de semanas pusieron semáforos en dos calles luego de como 30 años de cruzar la calle a tontas y a locas, jajajajaja! Hay una especie de centro comercial pequeñito con varias tiendas, hay tiendas más grandes de chinos, tienen una especie de galería donde antes estaba el terminal de buses (que van a construir en otro lugar), hicieron un paseo costero que llega al pueblo que queda al lado y se llama Loncura, cambiaron la iluminación por luces LED que quedan bastante estéticas, etc. Es bastante avance para un alcalde que está en su quinto año de gestión y que parece no robar tanto como los otros, jajajaja!

Fui algunas veces a Viña por asuntos dentales (me tuvieron que reparar una tapadura) y me hicieron todo sin anestesia, jajaja! Sucede que la anestesia parece odiarme a muerte y suelo tener problemas con ella (me toma mal, hace que me desmaye, me provoca subidas feas de presión, etc.), así que se lo comenté a la doctora y ella me dijo que intentásemos sin anestesia y resultó. No me dolió nada (a pesar de haberme sometido a limpieza de dientes y todo) y me ahorré los efectos jodidos post – operatoria que tanto detesto. Corleone también hizo lo suyo y se trajo a casa una colección nueva de poleras, entre ellas una marca Versace que le salió menos de 20 dólares debido a que estaba en oferta. No nos dimos cuenta que era Versace hasta que leí la etiqueta en Quintero y lo decía, jajajajaja! La calidad es buenísima con su tela más bien gruesa y suave que se diferencia un montón de las otras poleras que uno puede encontrar en Chile a precios regalados (hay que considerar que en Chile la ropa, sea cual sea, es muy barata), aunque todas las que compró Corleone son bonitas y de calidad más que aceptable 🙂 Yo, como soy más de cambiar ropa con mayor frecuencia, preferí irme – como dije antes – a mi fiel Patronato y recurrir a las compras al por mayor de ropa hecha por los mismos vendedores. Nada mejor que comprar sin intermediarios, no creen?

Los viajes en sí estuvieron bien. Mi aerolínea de elección fue Air France y nos trataron muy bien, a diferencia de lo que sucede cuando andas en Iberia. Vuelos sin muchas turbulencias desde Kalmar a Estocolmo, de Estocolmo a París y de París a Santiago, a diferencia de las otras ocasiones donde volé desde Copenhague y tomé el tren de vuelta a casa. Corleone me dijo que no quería más trenes de momento y yo, aprovechando que tenía algo de dinero extra del trabajo de verano, le compré el pasaje a Estocolmo como regalo de Navidad. Buena chica, no? Las únicas cosas malas de todo el viaje fue que se tuvo que terminar (el tiempo pasa para bien y para mal), que volví justo a una ola de frío y que estoy muy resfriada, así que me tengo que sonar un montón mientras escribo, jajajajaja!

Eso es todo por hoy! Me iré a descansar antes que termine llenando la pantalla de mocos y también tomando en cuenta que es bastante tarde y tengo que dormir si me quiero recuperar luego (no tengo demasiado jet lag debido a que dormía temprano en Chile – a las 11 de la noche ya estaba roncando – y despertaba tipo 8 de la mañana. Acá me desperté hoy a las 11, hora aún aceptable para todos los mortales). Espero que todos estén muy bien, que vayan de vacaciones a alguna parte y que les toque helado en el avión, como me pasó en el vuelo de vuelta… fui muy, pero muy feliz, jajajajajajaja!

Saludos y hasta la próxima!

Yo, para variar 🙂

Enero 25: reflexionando… acerca de los chanchos.

He andado ocupada estos días, es por eso que no he escrito nada de nada. Se siente desierto sin mí, verdad? (jajajajajaja!). Hay veces en las que uno, sin darse cuenta, cae en el mutismo escrito y es mejor dejarse en paz en vez de presionarse para escribir, ahí las cosas salen forzadas y (más) locas de lo que deberían salir y es por eso que yo prefiero callar antes de tirarme la lengua por un asunto de responsabilidad… si a ti también te pasa esto, es mejor dejarte en paz hasta que la manía escritora vuelva a golpearte la puerta.

Qué he hecho fuera de lo normal? Salir, salir bastante a caminar y recorrer, tejer ponchos y maldecir a los nudos en las madejas de lana. Pensar bastante en esto de la bipolaridad galopante y seguir maldiciendo los nudos de las madejas de lana, jajajajaja! No es mucho si se le compara a lo usual de casi todos los seres humanos, pero es bastante para mí que no soy de interactuar demasiado con el mundo porque me da alergia (ya estoy rascándome, jajajaja!). Igual depende de qué tipo de gente me rodee: los suecos son más respetuosos de los espacios personales (diría que demasiado), mientras que en Chile la gente parece sentarse en la diferencia y te interroga tipo FBI a un terrorista en plena calle. Que cómo estás, que cuándo vuelves a Chile estilo Illapu con todo y cancioncita, que cuándo te casas, que cuándo empiezas a parir como chancho, que cuándo salen tus hijos del colegio para empezar a parir como chanchos, etc. La respuesta es siempre la misma (bien, no vuelvo, no me caso, no tendré hijos, lo que no existe no puede parir como chancho) y, a pesar de todo, siguen preguntando como si te hubiera caído un meteorito en la cabeza que te cambió la opinión acerca de la vida de un guantazo (o piedrazo estelar, en este caso). Aparte de todo, el hecho de ser bipolar (por muy tipo II que sea) da miedo a la hora de pensar en descendencia, ya que hay versiones mixtas acerca de cuán hereditario es este caos mental y yo, la verdad, no quiero jugar a ningún tipo de ruleta genética y arriesgar la estabilidad mundial por un deseo egoísta que yo ni siquiera tengo, jajajajajajaja!

Es hora de retirarme a mis aposentos (esperen… creo que estoy en mis aposentos, jajajajaja!), un poncho gris me está esperando para que lo siga tejiendo y me da remordimiento de conciencia dejar a mis ponchos esperando 🙂 Espero que todos estén muy bien, que no se me ofendan con lo de los chanchos y que disfruten de la semana!

Hasta la próxima! 🙂

Enero 7: la cagué…?

Hoy no ando en la casa, estoy en Mordor por un asunto X que al final no fue, jajajajajaja! Ayer, por apuronamente buena para seguir mis planes que soy, cometí un error/falla de cálculo que me tiene un poco agarrándome de las mechas y con un Corleone algo molesto por una cosa que – en mi diccionario personal – es una nimiedad. Verán, yo soy una persona bastante fija y ritualista para mis cosas dentro de todo el desorden bipolar que invade mis huesitos, así que hay pautas que sigo, pasos que doy y gustos muy fijos, mientras que él puede llegar a ser mucho más desordenado que yo en su desempeño diario, más caótico y lento, lo cual hace que yo me ponga muy impaciente y termine cometiendo errores como el de ayer. La diferencia entre él y yo es que él puede cometer errores y yo no me molesto demasiado, mientras que él sigue amurrado hasta ahora y a mí me está empezando a cansar su cara de huevos revueltos con vinagre.

Si bien me caracterizo por cierta seriedad (salvo cuando escribo, donde me vuelvo la chacota misma), no soy muy dura cuando la gente la caga conmigo y sólo me molesto cuando veo que el daño fue intencional; Corleone, en cambio, vio toda mi buena intención (intentaba ahorrarle el estrés de tener que elegir entre algunas cosas) con cara de “intento de dominancia femenina, unga, unga, macho ser dominado por hembra, unga” y se me anduvo enojando. Qué hice yo? Mi lado más jodido lo iba a mandara a freír osos polares al Polo Norte, pero luego intenté resolver el asunto y acá estoy, esperando a ver si puedo darle solución o viendo si me esperan más gruñidos injustificados. Te creo si yo hubiera hecho las cosas para hacerlo sentir mal adrede, pero – como dije antes – cometí el error de intentar quitarle un peso de encima y el muy malagradecido me responde mostrándome los dientes. Re tolerante él, reeeee tolerante.

Qué se hará con un malentendido así, me pregunto yo… qué se hará cuando la buena intención de uno se ve como gesto de dominancia para el otro y se termina enojando por algo que realmente no tiene gran importancia a finales de cuentas. Es un rato de tu exteeeensa vida que se ve empañado, no es tu vida entera que queda ahí, estancada y hecha añicos, porque a tu novia le dio por hacer algo que – según tú – podría haber consultado contigo para que tú, en tu eterna indecisión, te hubieras demorado 60 horas en pensar hacer. Sí, obvio que es mi responsabilidad cagarla, pero realmente es cagarla cuando consideras que estás haciendo un favor? Es cagarla cuando quieres ahorrarle a la persona el estrés?

Una cosa me quedó más o menos clara luego de toda esta gruñida odisea: nunca más elegiré algo por él. Haré mis elecciones, optaré por lo que a mí me conviene y me dará exactamente lo mismo si él se queda sin voz ni voto debido a su sacrosanta lentitud. Ya no es mi problema, que se enoje consigo mismo si es que se atreve, yo no soy material disponible para los gruñidos de nadie, Caso Cerrado!

Eso es todo por hoy! Espero que todos estén bien y que nadie les muestre los dientes, jajajajajajajajaja! Que pasen un genial fin de semana y nos vemos en otra ocasión

Hasta la próxima!!! 🙂

Enero 4: bajo la tormenta.

Hay una tremenda tormenta de nieve, os lo juro… y justo me tocó salir. Por ahí por las 10 de la mañana, me las tuve que ver con el ventarrón y, medio volando, llegué al doctor. Ahí estuve una hora, hablando de todo un poco y siendo testeada (los test de sangre que me pidieron la otra vez salieron todos muy bien, fiu), planeando mi subida de dosis de Aripiprazol de 10 mg. a 15 en un mes o algo así y viendo qué tipo de efectos raros tengo en el cuerpo aparte de andar un poco más robótica (dolor de músculos) de lo siempre suelta (soy hiperlaxa) que suelo ser, que sería ninguno más. Las pastillas me han estabilizado el ánimo y ya no tengo el impulso de autoeliminación que me tuvo por las cuerdas en noviembre, así que estoy agradecida que me hayan encontrado un tratamiento que no me haga más mal que bien, aparte que el seguimiento una vez al mes me es más cómodo que andar yendo cada semana a hablar una y otra vez de cosas que no tengo muchas ganas de hablar de momento, jajajaja!

Salí tipo 11:30 del Centro Estatal de Asistencia al Suicida (JAJAJAJAJAJA!) y, de nuevo, casi me vuelo. Tuve que esperar locomoción por 25 minutos, afirmándome como pude de cualquier cosa (la caseta) y, luego de un cambio de bus y un breve desvío a comprar al supermercado, llegué toda nevada y helada a casa, porque la alarma de tormenta no dio para el nivel “quédense todos en casa!” que hay acá en Suecia cuando el tiempo se pone medio cataclísmico con toques de Juicio Final. Suecia tiene tres niveles de emergencia: 1 (que es una emergencia leve), 2 (moderada) y 3 (quédate en casa) y esta tormenta es de nivel 2, así que se espera que llegues donde tienes que llegar, medio muerto, pero que llegues. Yo llegué estilo muñeco de nieve, pero llegué, y agradezco a San Guchito que no necesito salir de nuevo o estaría dándome de cabezazos con las murallas de concreto que tengo en la casa. Lo malo es que Corleone tiene que trabajar hoy y suele tocarle caminar un resto en su jornada laboral, así que espero que no quede lleno de nieve hasta los ojos mientras cumple con su deber de asesino a sueldo que gusta de los cachorritos.

Como ya pasaron las fiestas, he vuelto también a mi dieta habitual (LCHF o low carb high fat, baja en hidratos de carbono y alta en grasa y ayuno periódico 16/8, en donde como 8 horas y ayuno 16) y he bajado los kilos que subí para la Navidad en Mordor. La ñora cree ingenuamente que comiendo poquitos de todo uno se tendría que mantener en el peso ideal y yo, que tengo Ovarios Poliquísticos y subo cinco kilos si respiro mal, me veo literalmente obligada a comer todo lo que te pone en la mesa, que son toneladas de carbohidratos. Hice un experimento para ver si realmente me afectaba tanto carbohidrato y sí, me inflé (subí unos tres kilos), menos mal que llegué a casa y logré volver a la rutina normal, bajando los kilitos que me dejó Mordor como souvenir. Espero que ustedes no hayan terminado rodando por ahí gracias a una suegra que carece de conocimientos acerca de nutrición y enfermedades endocrinas del aparato reproductor, jajajaja!

Eso sería todo por hoy! Iré a descansar un rato porque aún sigo medio helada por la nevazón! Ojalá que todos estén muy bien, que esta semana esté espectacular y que no les toque ir a comer donde la suegra, jajajaja!

Muchos saludos y hasta la próxima!