Diciembre 5: convaleciente.

Ayer tuve que ir, por primera vez, al consultorio debido a una enfermedad. El jueves empecé a sentirme un poco rara mientras volvía caminando a la casa, con cierto escozor en las partes bajas de mi anatomía y llegué directo al baño sólo para constatar que tenía los primeros síntomas de una infección urinaria. Acá en Suecia tienes ciertas guías de enfermedades online – más consejos telefónicos – que te dicen más o menos qué hacer en caso de cualquier cosa y, en lo respectivo a infecciones urinarias, te dicen literamente que esperes a que se te pase sola. Si bien las dos veces previas que he tenido esto mismo me he tratado con antibióticos, acá se toman el asunto de la resistencia bastante en serio y dejan que tu sistema inmune se bata a duelo con los bichos mientras tú te tapas a agua y paracetamol. Sólo tienen una excepción a la regla del “quédese en casa y no nos moleste”: sangre en la orina, la que apareció en mi taza de baño pasadas las 8 de la noche. Como pasaron las horas y seguí orinando con sangre, llamé al consultorio al día siguiente y me dieron hora de inmediato. Me testearon mi sacrosanto pis, sangre, presión, temperatura, me manosearon harto y me dijeron lo que yo ya sabía: había tanto sangre como glóbulos blancos en mi orina y, por ende, era necesario que me recetaran medicamentos, los cuales llevo tomando desde ayer y parece que ya están haciendo efecto.

Acá suelen echarle la culpa a la falta de higiene personal, aunque yo no estoy de acuerdo. Los chilenos somos medios adictos a las duchas y hasta le tenemos cierta fobia a nuestros propios olores corporales, así que yo sigo la tónica como buena chilena que soy. Lo que pienso es que podría haberme pegado alguna bacteria en la escuela, ya que la encargada del aseo es una tipa muy chambona que no oculta su odio tanto a los alumnos como a su propio trabajo y porque el desarrollo de mi infección fue muy rápido y severo. También debo mencionar que hay gente de otros países que no sabe usar el inodoro y que ponen hasta los pies encima de él, lo que es una receta para el desastre si lo sumamos a la falta de cuidado de la encargada del aseo de mi escuela, ewww!

No sé si iré a clases al inicio de la próxima semana o, si voy, tendré que comprarme un gel desinfectante y echarlo en todas las superficies que toque, jajajajaja! Espero sentirme mejor ese día y así no perder clases, aunque las semanas previas a la Navidad están llenas de datos y cosas que uno suele olvidar rápidamente 😛

Eso es todo por hoy!

Hasta la próxima!!! 🙂

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4 comentarios en “Diciembre 5: convaleciente.

    • Sep, me dieron antibióticos mutantes y me están haciendo efecto 🙂 Gracias por tus buenos deseos, Mr. del Camión X’DDDD

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