Diciembre 31: orgía de fin de año.

Y ya se nos va el 2015 por la puerta grande. Éste ha sido un año muy, pero MUY loco para mí, plagado de experiencias nuevas y encontrones con la sociedad, idas y venidas y maldiciones en arameo a los putos de DHL por cobrarme tanto por un mísero paquete de 400 gramos, jajajaja! También fue el año de inicio de este sitio web, el cual continuaré hasta que me quede sin ideas (jajajajaja!) y del décimo aniversario de mi blog, aparte de volverse un período de gran avance a nivel literario, llevando mi libro hasta ya la parte final (no lo he terminado debido a que tiene unos cuantos diagramas y soy tan minuciosa con ellos que me puedo tirar perfectamente 10 horas moviendo las cosas milímetro por milímetro) y esperando a que vea la luz el primer semestre del año que empieza en menos de seis horas acá en Suecia.

Qué puedo decir que ya no haya dicho? Nah, no crean que me quedé corta de ideas (eso NUNCA!), es sólo que este día siempre viene cargado de una cantidad de actividades y rituales tal que uno no es capaz de hilar de manera coherente sin caer en la redundancia más obvia. Todo se vuelve exagerado, ostentoso, casi como una orgía en todos los sentidos de la palabra… exceso de comida, exceso de ideas atropelladas que revientan como petardos Made in China, exceso de vino (o cola de mono en Chile), montones de idas y venidas y ello obviamente no ayuda a pensar con claridad. También se une al baile la nostalgia que siempre nos invade al tener que decir adiós a algo que, si bien sólo es un número en un calendario elegido arbitrariamente por un papa hace medio milenio atrás, representa un ciclo que se cierra y simboliza un flujo que no se detiene a pesar que a veces queramos que así sea. Uno siente que se le acaba el tiempo, pero también viene detrás la duplicidad de saber que ese flujo está acompañado del renacimiento y eso obra maravillas en nuestras mentes humanas tan simbólicamente acartonadas.

Qué haré yo en este nuevo año? Dormir, jajajajaja! Nah, haré una cena rica y brindaré con Coca Cola Zero (yo soy completamente abstemia, por si no lo sabían), ya que no soy muy adepta a tirar la casa por la ventana (después soy yo la que tiene que limpiar, jajajaja!). No es muy conveniente salir de casa hoy (los suecos, que vienen borrachos desde la Navidad, se vuelven MUY agresivos en estos días) y, la verdad, tampoco me apetece ver gente vomitando en las calles o diciendo imbecilidades, así que mejor evito todo eso y me duermo no tan tarde como buena niña que soy. Qué harán ustedes? Sea lo que sea, deseo que lo pasen genial y que la resaca de mañana no sea tan espantosa, jajajajajajajaja!

Ya es hora de concluir este post, el último del año 2015. Deseo que emprendan este nuevo ciclo con mucha energía y que concreten todos los sueños (incluidos los censurados, jajajaja!), que yo haré todo lo posible por materializar los míos 😉

Un abrazo y nos vemos en el 2016!!!

Hasta la próxima!

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