Julio 7: haciéndole frente al estrés.

Me queda un poco más de un mes para terminar mi trabajo de verano y ya estoy acostumbrada a la rutina, el tejemaneje y a qué hacer en cada situación. El único problema es que, debido a que es mi primer trabajo tradicional (con contrato, horario y jefa de por medio), me da mucha ansiedad a ratos y hay veces que no puedo dejar de pensar en el asunto a pesar de andar de día libre o haber ya trabajado. Ése es uno de mis grandes rasgos poco favorecedores, la ansiedad a veces me come con zapatos y mi extremadamente desarrollada inteligencia saltarina hace que una y mil escenas extrañas lleguen a velocidades alarmantes a mi cabeza, cosa que que no sé cómo evitar sin un poco de ayuda exterior. Como no soy del tipo de individuo que se ponga a hablar con alguien de este tipo de cosas (porque estoy rodeada de narcisistas o de gente con menos nivel de comprensión que una ameba, jajajaja!), lo conversé conmigo misma el día de hoy e hice una inversión buscando un poco de alivio a mi pobre cabeza hiperactiva: encargué unos cuantos libros. Mi elección se concentró en dos áreas: neurociencias y mindfulness, con una pizca de terapia cognitivo – conductual para amenizar la mezcla, jajajajaja! Uno de los libros es para gente como yo, que tiende a la ansiedad más desatada (tirones de mechas incluido), otro es uno de mindfulness para gente medio impaciente (ejercicios que se hacen en 10 minutos o menos) y el último es una mezcla de los dos (se llama “Mindfulness para preocupones”, jajajajaja!), así que tendré harto material para centrarme en el presente y dejar de pensar que cualquier detalle pequeño que olvide hoy me vendrá a tocar la puerta en cincuenta años más.

El otro día, mientras estaba perdiendo el tiempo en Tumblr, di con un cartel que decía una verdad completamente avasalladora y que muchos pasamos por alto…”recuerda: lo que hoy te causa un enorme estrés, en un año ni siquiera será importante”. En estos momentos puede que represente un enorme motivo de desesperación e insomnio, pero eso no quiere decir que vaya a ser eterno. Ni siquiera lo laboral es algo eterno, mírenme a mí que – a pesar de haber escuchado una y mil veces que nunca conseguiría trabajo dada las circunstancias del país, de la ciudad, de mi calidad de inmigrante, etc. – consiguió uno a la primera entrevista! Yo misma me doy cuenta, en mis (pocos) momentos de lucidez, que esto que estoy sintiendo es más que nada un cortocircuito entre lo que es la realidad y lo que yo percibo con mis anteojos especiales, así que igual cuento con una ventaja con respecto al resto de los mortales. Sé que es una cosa de percepción, sé que me puedo quitar los anteojos y, si bien aún no sé cómo hacerlo, voy camino a descubrirlo 🙂

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten de este día jueves (o lo que queda de él) y que no se me estresen tanto, jajajajaja!

Hasta la próxima!

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