Julio 21: afinando la puntería.

Hoy tengo día libre, luego de un par de semanas en las que trabajé casi 100 horas y a las puertas de la última “semana del mal”, en las que estaré fuera por casi 60 horas. Si bien mañana trabajo (en la tarde), son sólo 8 horas y eso se ha vuelto como una raya en el agua para mí. Entre tanto que hacer, llamadas de mi paciente, idas y venidas, noches con poco sueño, inyecciones de insulina y demases, he tenido momentos de mucha angustia que han traído consigo la tan añorada “iluminación” y, finalmente, me he ido dando cuenta de muchas cosas que no habría pensado antes de tener esta experiencia:

a) Esto no es lo mío: no, no es que haga las cosas mal ni nada (soy muy efectiva y mi paciente está muy satisfecha conmigo), sino que el horario desordenado e inflexible que llevo hace inviable que pueda asimilar todo lo que sucede a mi alrededor y eso causa que experimente mucho más estrés del que puedo soportar sin sentirme mal.

b) Merezco algo mejor: es mucho trabajo y muy poca paga, así de simple. Yo creo que gano más siendo cajera en el supermercado que tengo frente a mi casa y no me sentiría ni la mitad de estresada que ahora. Cuando ando demasiado incoherente, pienso que hasta manejando un taxi me sentiría mejor y me sentiría más productiva que ahora… el único detalle es que aún me falta aprender a manejar y eso es lo que me frena a la hora de convertir el auto que tengo en un Uber, jajajajaja!

c) La “rutina” me es más llevadera: antes pensaba que me iba más el espíritu aventurero, pero con este trabajo me di cuenta que necesito una especie de marco en el que desenvolverme, una especie de certeza por muy ínfima que sea. No puedo andar trabajando de mañana, tarde, día entero, tarde, mañana y así sucesivamente sin pensar a ratos que me estoy volviendo loca. La única excepción a la regla es cuando escribo, ahí puedo estar días enteros siendo odiada por el teclado de mi computador sin sentir cansancio alguno (se nota, jajajaja!).

d) Me gusta cuidar de la gente, pero…: lo paliativo no es lo mío y ya. No puedo hacer nada salvo ir haciendo más llevadero un proceso que sólo tiene una ruta, que es el deterioro total, y eso me duele a nivel personal. Tampoco tengo el suficiente poder como para hacer algo más y eso me es tremendamente estresante en diversos niveles. Me encantaría poner en práctica lo que sé y hacer cambios que estoy segura ayudarían a mi paciente a sentirse mucho mejor, pero estoy en la base de la pirámide y acá, en este país tan burocrático y adicto a las normas, esa estructura tan empinada es mucho más difícil de hackear que en Chile, me temo.

e) Mi tipo de inteligencia me impide trabajar en esto de manera idónea: nah, no me peguen. No estoy diciendo que sea más inteligente que el promedio (aunque lo soy, jajajajaja!), sino que mi tipo de inteligencia es el incorrecto para esta rama laboral. Soy una persona brillante en lo académico y extraordinaria en el área de la inteligencia intrapersonal, pero acá se requiere mucha más inteligencia interpersonal de la que yo tengo y eso hace que me sienta insegura de lo que hago mucho más seguido de lo que a mí me gustaría. Puedo adaptarme a las cosas y respondo rápido, pero me trae un costo que a la gente más sociable y versada en el “don de gentes” no le resulta tan significativo.

f) Tengo otros talentos más marcados: a pesar que a ratos me siento un tanto tambaleante en el “in situ” que estoy experimentando en estos momentos, lo mío sí es llegar a la gente… sólo que de otra manera. Necesito poder expresarme con libertad y abrirme de manera esporádica, compartir lo que pienso, divagar, explayarme acerca de diversas teorías, compartir mis observaciones y brindar soluciones, ser la creadora y no la ejecutora de las creaciones de otros. No sé si tendrá que ver con lo de ser Aspie o es algo más de personalidad, pero siento que tengo la capacidad suficiente de crear algo significativo y de labrar mi propio nicho en vez de escarbar en lo que otros ya han exprimido hasta el cansancio. He reafirmado más que nunca que no soy una persona nacida para seguir a otros, sino que me desenvuelvo mucho mejor escuchándome y obedeciendo a mi impulso individualista.

g) No me siento satisfecha a nivel personal: me dirán “bue, así es la vida”, pero para mí no lo es. ME NIEGO ROTUNDAMENTE a aceptar las historias de otros como el modelo a seguir en la mía y eso es algo que ganó una fuerza tremenda a partir de esta experiencia. No voy a mentir, sé que a veces tengo ideas brillantes y a veces ando tan iluminada como un zapato de gamuza, así como sé que lo de tomar estos estudios y pensar ingenuamente que sería medianamente feliz nació de uno de esos momentos en donde la gamuza guiaba mi camino. También he experimentado muchos choques culturales que han cimentado mi deseo de hallar un camino propio, ya que acá reina una especie de silencio sepulcral y una falta de norte que sólo cede cuando hay alcohol a la vista y yo tengo la NECESIDAD de ser yo misma tan a flor de piel que no existe absolutamente nadie acá que entienda eso sin ser inmigrante o considerado un paria por los demás. Duele, claro que duele, pero también me da a entender que mi manera de ser tan jodidamente auténtica puede servir de ejemplo para otros a que busquen un poco en sí mismos y aprendan a conocerse mejor. Como mencioné antes, tengo claro que todo esto salió de un momento donde mi mente estaba invadida por la gamuza y eso me guió hacia algo que no era lo ideal para mí, pero tampoco puedo decir que no me ha servido para descubrir un poco más de ese extraño mundo donde mis talentos y mis debilidades habitan.

h) Necesito aprender a atreverme: tengo muchas alternativas en la puerta (escribir de manera profesional es la que más me toca el timbre, jajajajaja!), mi inteligencia me lleva a descubrir y hallar nuevas formas de ver las cosas y mi capacidad de análisis deja helada a mucha gente, pero tengo un pequeño problema: me falta osadía. Sé que puedo, pero a veces tengo ciertos encontrones con mi pasado de chica atrevida (un Aspie sin mucha interacción con el mundo es bastante directo y yo crecí en un período donde no había demasiado conocimiento acerca de nada concerniente al campo de la Psicología y afines, así que mis rasgos eran vistos como algo a corregir en vez de una parte componente de mi personalidad) y recuerdo lo mal que la pasé siendo rechazada y tratada como las pelotas, así que mi niña interior me frena un poco y me dice “mejor calladita, mira que nos puede ir peor esta vez”. Me he ido educando al respecto de esa ansiedad permanente que he ido sintiendo por muchos años y tiene bases neurológicas (mi cerebro Aspie interpreta los traumas de tal manera que todo se vuelve una especie de Síndrome de Estrés Postraumático gigante que te puede paralizar si es que no sabes identificar lo que “gatilla” los episodios). Es un poco triste sentir que estás en desventaja en comparación a los “neurotípicos” (personas con cerebros comunes), pero no es el fin del mundo y hace poco descubrí que hay métodos que puedo utilizar para ir silenciando esa vocecita que me dice que voy derecho al desastre y que, con ello, puedo mostrar mis talentos sin sentir que me va a llegar una patada en el trasero como respuesta, jajajajaja!

Recuerdo que hace unas semanas estaba al borde del colapso porque veía las cosas de un modo un tanto eterno, pero luego me pegué el alcachofazo (darse cuenta, en chileno) y me dije “oye, esto tiene fecha de vencimiento, así que velo como una cuenta regresiva”. Bajo ese concepto me he ido manejando y, a día de hoy, ya me queda mucho menos para terminar el trabajo de verano (si hablo de porcentajes, el 1 de agosto ya habré trabajado el 75% de toda la cuota y no queda casi nada para que sea agosto). Las últimas tres semanas son más o menos relajadas (en una de ellas hice un hueco de cinco días libres para poder viajar a Alemania y ver si tienen lanitas lindas, jajajaja!), así que me queda sólo la próxima semana de tensión para luego ir bajándole las revoluciones al asunto, fiuuu! Sé que el 19 de agosto (que es mi último día) a las 22:00 me sentiré un tanto rara y hasta experimente una especie de pequeño luto que me tiente a seguir en esto, pero también miraré atrás y veré que, si bien lo hice de una manera excepcional, esta ruta es demasiado dura para alguien tan blando y suave como yo y que existe un lugar en donde podré realmente dar lo mejor de mí de manera óptima, con completa soberanía y con mayor control.

Eso es todo por hoy! Se me pasó un poco la mano con el escrito, pero es lo que hay, jajajajaja! Creo que necesitaba un poco de análisis para poner en perspectiva lo que me ha ido sucediendo en estas últimas semanas y qué mejor que hacerlo de manera escrita (y pública, jajajajajajaja!) 🙂 Muchos saludos a todos, disfruten del jueves y que tengan un fin de semana relajado 😉

Hasta la próxima! 🙂

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