Agosto 7: dándome cuenta.

Ya voy en bajada en lo que respecta a mi trabajo, pero irónicamente siento como si las cosas se estuvieran poniendo algo más pesadas. Me quedan sólo 6 turnos de acuerdo a la planificación oficial, pero probablemente serán menos debido a que – de terminar el 19 – me quedarían sólo dos días de descanso antes de volver a la escuela y eso suena bastante injusto luego de haberme enterado de algunas cosas. Hablé con una de las asistentes de mi grupo que trabaja de manera permanente y me dijo – entre otros detalles – que me siento tan cansada porque me adjudicaron el trabajo de dos personas (hubo dos asistentes que tomaron vacaciones al mismo tiempo y yo las cubrí a ambas), lo cual hizo que mi carga laboral aumentase de las típicas 240 veraniegas a casi 400. Sí, es dinero y ahora me alcanza perfectamente para ir a Chile y comprarme un kilo de paltas (jajajajajaja!), pero la actitud me dio un poco de rabia debido a que ni siquiera se molestaron en preguntarse qué había andado haciendo antes de empezar a trabajar. Todos mis colegas de verano han tenido varios días libres (incluso semanas libres) en el período de trabajo, mientras que yo tuve que empezar a trabajar mientras aún estaba estudiando y no he parado hasta ahora. Lo máximo que he tenido de días libres oficiales seguidos han sido dos y eso se siente luego de un par de meses, malestar que ha aumentado mucho luego de haber hablando con mi “colega” temporal y enterarme de que, literalmente, me usaron para tapar todos los turnos que sobraron por ahí.

No siento rabia, la verdad. Lo que hice cuando mi colega me habló fue ponerme a llorar mientras ella me comentaba lo mucho que admiraba mi fortaleza, mi amabilidad y mi entrega al trabajo, pero también diciéndome que yo, más que todos los demás, merecía un descanso y que hable con la jefa cuando vuelva de sus vacaciones (el 15) para que me dé un par de días antes de volver a la escuela y así reponerme de tanto estrés acumulado. La gente lo ve de afuera y dicen “ohhh, qué bien que has estado trabajado mucho”, pero no parecen percatarse que ese ritmo tan frenético trae consigo un desgaste que se suma al que ya tengo acumulado luego de haber estudiado el año entero (más un mes de prácticas). En síntesis, estoy muy agotada luego de casi un año de tanto ajetreo y mi conversación con mi colega hizo que al fin supiera el porqué. Verán, es fácil normalizar conductas muy extrañas cuando recién empiezas a trabajar, no existe punto de comparación y todo se acepta de buena gana, así que yo lo vi todo como normal y trabajé como caballo cuando los demás – con mucha más experiencia que yo – se aprovecharon un poquito de mi falta de hervores para acomodar el horario a su conveniencia. Yo quedé con el horario que sobró de todos los demás, el que a nadie le convenía, el que nadie quería hacer porque era demasiado pesado y, para más remate, me ofrecí a cubrir SIETE turnos más fuera de mi horario normal para que los otros pudieran irse de vacaciones, recibiendo absolutamente nada a cambio salvo más y más cosas que hacer. Como decimos en Chile, me cargaron la mata de la manera más grosera posible y yo, como ingenua que soy, acepté alegremente cubrir la irresponsabilidad de todos.

Cuando comento esto a la gente, me suelen decir “podrías haber sido…”. Sí, podría haber sido astuta o algo y pedirme una semana libre, pero no sabía que se podía hacer hasta que vi a todos mis coleguitas ausentándose por semanas y yo llegando a la casa nada más que a ducharme y dormir. Como yo soy una persona de palabra y me suelo sentir culpable si no cumplo con lo que prometo, hice lo que pacté de la mejor manera posible y me fui desgastando más y más hasta que llegué a este punto, donde sé que puedo seguir rindiendo pero ya no quiero hacerlo aunque puede que pierda un poco de dinero en el intento. Siento que no vale la pena gastar mi energía en algo que, luego de que me vaya, seguirá igual de mal, con personal que ni siquiera se interesa en lo que mi paciente necesita y que hace las cosas sólo porque hay que hacerlas. Lo siento por mi paciente, pero yo no puedo cargar tanto sobre mis hombros sabiendo que nada cambiará y que ni siquiera habrá un mínimo de agradecimiento por parte de los que me rodean. Seguiré trabajando como siempre, eso sí, pero ya con un poco más de distancia y esperando que me den al menos un par de días libres antes de volver a la tan deseada rutina estudiantil. Primera vez que deseo tan fervientemente que el verano se acabe para volver a la escuela, jajajajajaja!!!

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten del domingo y que tengan una excelente nueva semana!!!

Hasta la próxima!

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