Agosto 21: sacudiendo las neuronas.

Mañana vuelvo a clases y, a decir verdad, tengo una mezcla un tanto extraña de emociones. No tengo que ir más que hasta mediados de septiembre, que es cuando se termina la malla regular y entramos a la especialización (Psiquiatría, en mi caso), aunque yo tomé también Inglés avanzado para lo de la Universidad y tendré que volver a las aulas dos veces a la semana mientras todo lo demás lo haré lo más online posible. Por un lado, quiero terminar con todo de una vez y poder descansar como se debe y, por otro lado, siento que este tiempo que tengo yendo y viniendo me puede servir para algo más, en particular, para ir preparando mi siguiente movimiento. Ya tengo claro como el día que no puedo trabajar como asistente personal sin terminar yo misma en una terapia multidisciplinaria que quizá requiera hospitalización, así que mi camino en el área de la salud se ha ido estrechando más y más hasta no verle mucha chance que digamos (lo otro sería convertirme en médico, pero es demasiado tiempo invertido para terminar atendiendo 10 pacientes por hora). Me preocupa esta perspectiva tan sombría? En lo absoluto, simplemente necesitaba ver cuán mal estaba el asunto con mis propios ojos (ya me habían advertido que ésta no era la alternativa para mí) para poder tomar una decisión basada más en la realidad que en mis propias y casi románticas ideas. El “problema” conmigo es que casi siempre tengo un enfoque inocente, suelo pensar que todos están dispuestos a poner de su parte y ese tipo de ideas lindas y me olvido que flojos y chambones hay en todas partes, así que el estrés se une al desencanto y hasta ahí no más llegó el ánimo de Sakenne. Si lo vemos desde una perspectiva más “realista”, es obvio que uno necesita dinero y todo eso, pero no puedo negar que tengo muchos más talentos que el saber cuidar a alguien y administrar medicamentos y tampoco puedo negar que esto realmente no me llena, así que mejor terminar el ciclo como corresponde (para no sentir un ápice de culpa) y cerrar la puerta por fuera.

Si me pongo a pensar acerca de mis intereses, éstos serían principalmente el escribir, aprender, las personas (pero desde una perspectiva Asperger) y crear. Amo escribir (seee, un Asperger es capaz de amar, sólo que de una manera más selectiva y controlada), siento que es mi punto más fuerte y es la instancia donde realmente puedo ser yo sin tener que usar los típicos filtros o máscaras que me he visto obligada a usar durante mis interacciones con el “mundo real”. Me encanta, asimismo, aprender cosas nuevas y no me voy a dormir sin saber lo que antes no sabía (tiene su lado no tan amable: me usan como enciclopedia ambulante, jajajajaja!), lo cual me tiene en constante movimiento intelectual y en un eterno proceso de apertura. Siento fascinación por las personas, por cómo se comportan y me divierto montones analizándolas sin inmiscuirme mayormente en los típicos dramas que la gente suele meterse (a eso me refiero con la perspectiva Asperger), lo cual me hace buena espectadora y mucho mejor consejera (el factor objetividad es bastante fuerte en mí)… y qué decir de lo creativo, la lana y yo somos uno 😛 Soy buena para las ciencias duras en general (aunque las matemáticas – salvo la trigonometría – me aburren), la historia me distrae demasiado (termino haciendo más historias que la misma historia), las ciencias políticas me aburren (pero admito que es bastante divertido analizar a los políticos), soy muy buena para los idiomas (el problema es que las salidas laborales son pocas y no me veo traduciendo folletos de medicamentos por el resto de mi vida) y tengo mis dotes para la logística (mi gen “busquilla” está muy desarrollado). Debido a mi Asperger galopante y al saber que – haga lo que haga – no encajo en esta sociedad ni con 30 potes de vaselina involucradas en la ecuación, creé una especie de “personalidad social” en donde actúo de una forma mucho más extrovertida y determinada de lo que realmente soy y eso (dicen) me hace una muy buena líder… el problema es que gasto mucha energía más actuando que siendo y, a la larga, ese desgaste me pasa factura en forma de estrés, enfermedades psicosomáticas varias y unos cuadros de ansiedad de proporciones bíblicas que intento apalear a vase de valeriana (porque es lo único que me venden). Puedo hacerle frente a toda esa incomodidad si tengo el control sobre la situación (cosa que no fue posible en mi trabajo de verano), pero eso no ocurre mucho a no ser que seas tu propio jefe o tengas a dicho jefe agarrado de las bolas, lo cual sucede bastante poco seguido por estos lados del mapa y me hace cuestionar si vale la pena exponerme a tanto despelote sólo para obtener un cheque a fin de mes. Puede que haya gente que quiera matarme por verlo desde esta perspectiva, pero para mí sería un error garrafal el quedarme estancada a nivel intelectual y maltratarme a nivel psíquico sólo porque tengo un cheque asegurado… Sí, alimentaría mi estómago, pero qué pasa con las demás – hambrientas – partes que me componen?

El otro día me preguntaron qué quería ser. De manera casi automática, respondí que yo ya soy, que uno no es lo que trabaja y que sería bueno que ya dejásemos de definirnos por lo que hacemos. La otra respuesta que salió de mi boca fue que sé lo que necesito hacer, pero que aún me falta afinar detalles e ir puliéndome, pero que llegaré a la meta algún día no muy lejano. No puedo ponerle nombre a lo que voy a hacer (posiblemente sea más de una cosa, me conozco y sé de mi promiscuidad intelectual) y eso desespera a la gente, pero no me queda de otra salvo ser sincera y decir que mi proceso va un poco más lento que el de los demás (la gente suele ser bastante unidireccional en cuanto a sus intereses, mientras que yo parezco una rotonda con 15 salidas) o, derechamente, responder que la única que tiene pandero que tocar en este asunto soy yo. A veces mi tacto brilla por su ausencia, pero la verdad es que tengo demasiada curiosidad y ansias de saberlo todo como para decir ahora mismo “me dedicaré enteramente a esto” y sentirme contenta con mi respuesta. Sé que a la salud probablemente no me dedicaré (al menos, no a la salud física), que mis ansias por expresarme son más y más palpables y que mis intereses tienen que ver con saber el porqué de las cosas, así que tendré que hallar una manera de fusionar todo eso y crear algo que me haga sentir satisfecha, aunque de momento siento que es mejor terminar lo que he empezado y hacerlo de modo tal que me sienta orgullosa… ahí veré si tiro el cartón por la ventana cuando lo reciba, jajajaja!

Eso es todo por hoy! Es hora de descansar para llegar a la escuela mañana con una cara más o menos decente (digo más o menos porque me golpeé bastante fuerte con una puerta en la cocina y tengo un chichón en la sien derecha). Que tengan una buena semana!!!

Hasta la próxima!!!

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