Enero 25: reflexionando… acerca de los chanchos.

He andado ocupada estos días, es por eso que no he escrito nada de nada. Se siente desierto sin mí, verdad? (jajajajajaja!). Hay veces en las que uno, sin darse cuenta, cae en el mutismo escrito y es mejor dejarse en paz en vez de presionarse para escribir, ahí las cosas salen forzadas y (más) locas de lo que deberían salir y es por eso que yo prefiero callar antes de tirarme la lengua por un asunto de responsabilidad… si a ti también te pasa esto, es mejor dejarte en paz hasta que la manía escritora vuelva a golpearte la puerta.

Qué he hecho fuera de lo normal? Salir, salir bastante a caminar y recorrer, tejer ponchos y maldecir a los nudos en las madejas de lana. Pensar bastante en esto de la bipolaridad galopante y seguir maldiciendo los nudos de las madejas de lana, jajajajaja! No es mucho si se le compara a lo usual de casi todos los seres humanos, pero es bastante para mí que no soy de interactuar demasiado con el mundo porque me da alergia (ya estoy rascándome, jajajaja!). Igual depende de qué tipo de gente me rodee: los suecos son más respetuosos de los espacios personales (diría que demasiado), mientras que en Chile la gente parece sentarse en la diferencia y te interroga tipo FBI a un terrorista en plena calle. Que cómo estás, que cuándo vuelves a Chile estilo Illapu con todo y cancioncita, que cuándo te casas, que cuándo empiezas a parir como chancho, que cuándo salen tus hijos del colegio para empezar a parir como chanchos, etc. La respuesta es siempre la misma (bien, no vuelvo, no me caso, no tendré hijos, lo que no existe no puede parir como chancho) y, a pesar de todo, siguen preguntando como si te hubiera caído un meteorito en la cabeza que te cambió la opinión acerca de la vida de un guantazo (o piedrazo estelar, en este caso). Aparte de todo, el hecho de ser bipolar (por muy tipo II que sea) da miedo a la hora de pensar en descendencia, ya que hay versiones mixtas acerca de cuán hereditario es este caos mental y yo, la verdad, no quiero jugar a ningún tipo de ruleta genética y arriesgar la estabilidad mundial por un deseo egoísta que yo ni siquiera tengo, jajajajajajaja!

Es hora de retirarme a mis aposentos (esperen… creo que estoy en mis aposentos, jajajajaja!), un poncho gris me está esperando para que lo siga tejiendo y me da remordimiento de conciencia dejar a mis ponchos esperando 🙂 Espero que todos estén muy bien, que no se me ofendan con lo de los chanchos y que disfruten de la semana!

Hasta la próxima! 🙂

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