Marzo 21: una novata declarando.

Hoy me tocó hacer declaración de impuestos y tuve la buena noticia de que me devolverán dinero (la mitad de lo que me van a dar la guardaré para ir a Chile el próximo año), así que estoy bastante contenta al respecto. Como estuve trabajando en el verano, hice muuuuchas horas de más y me contrataron en el área salud, te suelen devolver más impuestos que al común de los mortales, yay! Me van a pagar a inicios de abril porque justo se me ocurrió hacerlo todo online y, con ello, apuras el trámite, doble yay!

Siguiendo con lo de ayer, también caminé hoy. Partí apenas desperté e hice la misma ruta con una ligera modificación, tomándome unos 30 minutos. No había tanta gente como ayer y estaba algo soleado, así que fue una caminata revitalizante que me ha tenido sin dormir siesta el día de hoy (cosa que suelo hacer porque las pastillas te cansan un poco). Anímicamente estoy estable, salvo por un par de videos que vi y que me hicieron lagrimear un poquito (empastillada no quiere decir insensible). No es que me haya dado una gran crisis de pánico, histeria o ansiedad, simplemente me dio el efecto cachorrito abandonado y se me escaparon un par de lágrimas, eso es todo. Eso igual es un gran avance comparado a lo mal que estaba hace unos meses y, a pesar que aún siento esa inseguridad acerca de qué hacer con mi vida, considero que ya no es ese dolor agudo que antes me comprimía el pecho, sino uno más quieto que simplemente late por alguna parte de mí.

Qué voy a hacer con mi vida, se preguntarán. La respuesta es la misma que desde hace cuatro meses: ni idea. Como tengo licencia médica, no puedo buscar trabajo y aparte que sé que no lo podría mantener debido a mi estado mental. Estudiar puedo, pero tendría que explicar a mis profesores que muy bien no estoy y eso se siente casi como andar inspirando lástima. Lo único que me queda es seguir con el tratamiento y, como dicen los doctores, irme rehaciendo poco a poco, ya que los años sin recibir cuidado hicieron pedazos todo el avance que hice en Chile. Fue un error garrafal, de hecho, el haberme puesto a trabajar y a estudiar, eso gatilló muchas cosas dormidas dentro de mí que terminaron por manifestarse todas juntas el pasado noviembre, tirándome las patas cuan espíritu malas pulgas y haciéndome ver que las cosas no estaban bien dentro de mí. Qué irónico es que alguien tan interesado en las mentes y el comportamiento como yo se haya descuidado a tal envergadura que casi termina en un cajoncito de manzanas, aunque también lo veo analíticamente y me doy cuenta que el desastre estaba demasiado cerca (dentro de mí) como para que me diera cuenta de su existencia. Tengo pocas cosas claras en este momento, sólo sé que tengo que recuperarme o compensarme de alguna manera, que hay gente que está ahí o estaría ahí si yo abriera mi bocota más a menudo, que hay gente que no quiere estar ahí por mucho que yo lo desee, que ésta es una pelea que tengo que dar yo sola, porque soy yo la que está viviendo en estos pellejos saltarines, y que puedo sacar algo bueno de tanto desastre… quizás un libro, jajajajaja!

Qué me interesa ahora? Casi lo mismo de siempre, porque he dejado de tejer. Veo los palillos y los ovillos y no me inspiran nada; por otro lado, me está interesando más leer, escribir y salir un poco a tomar aire. El tejido es una buena actividad, pero es tan solitaria que no creo que me convenga a estas alturas y que me trae más frustración que nada de momento (veo teijdos de otras personas y me causan algo de envidia), así que tomé como acuerdo interno el no tejer hasta que me sienta mejor, porque me ayuda mucho menos de lo esperado. Me ha pasado más veces en la vida que he dejado de tejer. Es como la Coca Cola, he tenido tiempos donde la he consumido mucho más que el agua y hay otras veces en las que dejarla me es muy fácil. Quizá tenga que ver con la bipolaridad, pero hay veces en las que no puedo dejar de tejer y hay otras, como ahora, que ni siquiera me interesa hacerlo. Es como un vaivén que agradecen mis articulaciones, ya que cuando me pongo a tejer no paro ni siquiera si se me cae el techo encima, jajajaja! En cuanto a la lectura y la escritura, me he puesto a buscar libros de autoayuda para ver qué puedo hacer por mí misma antes que empiece la terapia psicológica que me mandó a pedir la última doctora que vi. Sé que es terapia cognitivo – conductual y que va a durar unos meses y, a decir verdad, me da un poco de miedo debido a que el psicólogo que tuve la última vez en Chile era un patán que jamás conectó conmigo ni hizo el esfuerzo en hacerlo. Qué me tocará acá, espero que sea alguien un poquito más empático o me veré forzada a dejar la terapia como hice en Chile, cosa que no tengo muchas ganas de hacer, jajajajaja!

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten del martes que ya casi se va por estos lados y que la pasen muy bien el resto de la semana.

Hasta la próxima!

Yo 🙂

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