Marzo 24: y seguimos…

He seguido caminando, así que llevo 5 días y me quedan 62. Lo que me preocupa un poco es que voy a tener que salir a Mordor y me va a ser casi imposible caminar sola (mi suegra se cuela en TODOS los planes), lo que me interrumpe la paz del proceso al ser ella una masa cuchicheante que es mitad queja y mitad chisme (quedarse callada debe ser pecado para ella). El otro día fui a Stensö e hice la ruta de 5,5 km., la cual me cansó bastante por falta atroz de práctica (no había ido desde hacía varios meses) y porque me sentía pésimo debido a una migraña con náuseas, así que no la pude disfrutar como corresponde a pesar de haberla completado en buen tiempo y todo, toma de fotos y captura de Pokémon incluidas. Siguiendo con el tramo que queda cerca de mi casa, hoy desperté a las 10:30 y ya estaba caminando a las 11… mañana será más o menos la misma historia si es que no me despierto a la hora de la corneta por andar desvelándome esta noche, jajajajajaja!

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Vista de Stensö

No voy a negar que hay momentos en los que me gustaría rendirme, pero luego pienso que lo que estoy haciendo es por mi bien, que va a traerme resultados no sólo en la salud física sino también en la mental y que, más que nada, lo hago como una especie de continuidad saludable dentro de mi tan revolucionada vida. Me he sentido más estable dentro de todo, un poco más tranquila y, por qué no, ligeramente más optimista, también gracias a otro hábito que ya llevo 11 días practicando: meditación. No es la típica meditación donde repites “OMMM” ni nada por el estilo, son más bien visualizaciones donde entrenas ciertas partes de ti que no tenías muy bien pulidas y las vas “limpiando” poco a poco. Al estar en inglés, voy traduciendo mentalmente de modo que los mensajes los capte en castellano, que es mi idioma original (suele haber cierto debate con respecto a las visualizaciones e hipnosis que insiste en la mayor efectividad del mensaje captado en tu idioma materno) y, como estoy acostumbrada a pensar en tres idiomas diferentes, por suerte, no me cuesta mucho. Son meditaciones cortas, a lo más 10 minutos, pero lo suficientemente fuertes como para relajarme el día entero (o el resto del día, ya que las escucho en la tarde) y hacerme querer volver por más (cosa que nunca me ha pasado con las meditaciones guiadas). Se preguntarán (o no) por qué tanta cosa saludable y les respondo que es porque al fin sé que me tengo que cuidar mejor. Mucho tiempo me tuve en un último lugar y me hice cargo de cosas que nada que ver tenían conmigo (al grado de escribirle las tareas a mis compañeros de curso… sep, del último curso), desgastándome y estresándome innecesariamente. Sé que no es justo para nadie que ande haciendo tareas ajenas, pero es mi costumbre de choapino ambulante el andar haciéndole favores a todo el mundo y dejándome en “más adelante” la gran mayoría del tiempo, así que una parte (gran parte) de mí lo veía normal hasta que reventé en noviembre pasado. Ese momento, el instante del quiebre, fue muy poderoso y me dio a entender que era ahora o nunca, que tomaba las riendas de mi existencia o, simplemente, iba a seguir desapareciendo más y más hasta que no quedase absolutamente nada de mí salvo un obituario en el diario y una lápida en un cementerio de Chile. A veces haces falta verlas completamente negras para poder apreciar lo que es uno mismo…

Eso de no cuidarse siempre ha sido algo muy mío. Soy de las que nunca andan en cama (salvo cuando hay una migraña tocándome la puerta) y, por muy enferma que esté, siempre intento seguir como si nada sucediese. Lo mismo ocurre con esto, sigo haciendo lo mismo (salvo las modificaciones que he mencionado anteriormente) a pesar que a veces me siento muy mal o no me puedo ni los huesos. Es como una especie de orgullo el que me hace ser así de resistente, a pesar que hay momentos en los que realmente no me gustaría salir de la cama por ningún motivo. Pienso a veces que me gustaría darme permiso alguna vez de estar realmente enferma, o sea, mostrarle al mundo que estoy enferma, pero luego me digo que aún tengo fuerzas (pocas, pero tengo) y que puedo seguir adelante a pesar de todo, porque he seguido adelante con todo y terremoto anímico, jajajajaja! Sé que muchas otras pesonas se hubieran echado a morir con todo esto (o se hubieran matado) pero yo he ido cambiando lentamente mi visión acerca de esto y me digo que por algo será que soy así (por joder, jajajajajaja!). Hablando en serio, estoy empezando a apreciar ciertas cosas que antes no veía en mí, como mi fuerza y mi resistencia (mi famosa resistencia inhumana que decía mi psiquiatra en Chile), así como mis ganas de mejorar a pesar que el diagnóstico puede asustarte bastante (me asusta un poco, lo admito, especialmente el saber que es algo cíclico y que, en varias ocasiones, volveré a tener que batallar contra la depresión). No hay cura, lo tengo claro, pero quiero hacer lo mejor que pueda para estar bien a pesar que el campo se me vea medio patas arriba a veces y qué mejor que cuidándome un poco más a través de la adquisición de hábitos más saludables. Por algo se empieza, no?

Eso es todo por hoy! Espero que disfruten de lo que queda del viernes y que tengan un fin de semana como corresponde (floooojo, jajajajaja). Lo que es yo, esperemos que no me desvele esta noche leyendo libros de autoayuda (mi placer culpable) y pueda ir a caminar mañana temprano.

Hasta la próxima!

Yo 🙂

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