Junio 18: desahogo.

No sé si será mi bipolaridad, el exceso de daño o qué, pero cada vez me queda menos paciencia con las personas que yo antes aguantaba de manera incondicional. Aún intento entender y aceptar, ponerme dadivosamente “en el lugar de otro” pero cada vez me es más pesado y menos fácil hacerlo, ya que “mi lugar” nunca ha sido considerado como parte esencial de la ecuación. Coincidiendo con lo que me dijo la doctora el martes pasado, mucho ser Madre Teresa me ha pasado factura y heme aquí, pensando, mordiéndome la lengua e preguntándome por qué no mandar a la mierda a algunas personas en mi vida que – viéndolo de manera objetiva – me hacen más mal que bien y no traen gran cosa a mi vida salvo unos constantes dolores de cabeza.

Cuánto se puede aceptar por querer a alguien? Hay un límite establecido, de manera general, donde uno diga “ya no más”? Por qué salí tan buena para aguantármelas todas? Sé que mucho tiene que ver con el TEPT y mi incapacidad de decir que no sin que sienta una culpa enorme por hacerlo, pero tanto revoltijo a mi alrededor y dentro de mí ha hecho que ya no tenga el mismo aguante y me vea en una encrucijada… doy una úuuultima oportunidad o ya vamos a tolerancia cero y dejamos que vuelen las plumas?

Siendo sincera, a veces, me desagrada ser humana. Si bien la “inteligencia” superior es un beneficio del que me he aprovechado enormemente, vengo con cierta incompatibilidad con el vulgo que me tiene tropezando cada dos pasos. No sé jugar al juego de la vida, al menos, no cuento con las mismas herramientas del resto. No sé mentir, engañar, pretender ni nada, sólo sé decir lo que siento y hacer lo que me nace, lo cual me ha traído dolor y problemas por doquier. Hay gente que dice que me calle lo que sienta y hay quienes dicen que es mejor ir con la verdad de la mano, hay quienes me dicen que no diga nada de mi bipolaridad, mi carácter tan especial o mi CI por las nubes y hay personas que insisten en que es parte importante de mí y que muestre lo que soy. Veo bifurcaciones mil, tretas y esquemas a mi alrededor que no hace nada salvo enloquecerme más. Veo, como insinué antes, indiferencia por parte de personas a las que quiero con lo poco que me queda de alma, veo intereses retorcidos, veo penumbra… y estoy en esa antesala, intentando permanecer cuerda ante tanto afán ajeno e ideas extrañas, procurando encontrarme a mí misma dentro de tanto garabato escrito en mis blancas paredes… haciendo el esfuerzo por saber qué hacer y eligiendo entre estrenar mi guadaña o dejarla empolvarse más.

En algunas conversaciones que he tenido, mucho de lo que a mí me mata lo describen como “ser adulto”. Marchitarse de a poco, enterrar tus sueños, entrar en el engranaje llamado sociedad y quedar manchado con el aceite de la desesperanza, trabajar en algo que te llena (pero no tanto) y seguir la senda que otros han seguido y fallado, salvo contadísimas excepciones. Lo que veo a mi alrededor tiene poco que ver con la felicidad, con los sueños cumplidos, con las ideas brillantes y la inspiración, tiene más que ver con el conformismo y una resignación tan arraigada en las venas que incluso a mí, que estoy apartada a más no poder de esta vorágine, me duele. Así yo no quiero ser adulta, prefiero ponerme mi traje de desquiciada e intentar cambiar el mundo por otros medios, no dejar que el mundo me cambie a mí y joder mi enorme potencial mientras me pierdo en una existencia tan vacía como inútil y muero sin pena ni gloria.

Puede que suene extremandamente crítica, pero la distancia con “lo normal” me hace ser muy buena observadora. Estamos casi todos – me incluyo – en modo automático, haciendo lo de siempre y como siempre y luego quejándonos que nada cambia. Es como que yo me quebrase la cabeza por mi depresión y luego no fuera al doctor. Cómo vas a obtener algo que deseas permaneces ahí, vegetando y poniendo mil trabas para que eso ocurra? Cómo curarse si no estás dispuesto a mostrar las heridas? Y, me pregunto a mí misma, cómo dejar ir si no aceptas que hay gente que te causa dolor? No quiero llegar a ese punto donde tanta contradicción sea mi pan de cada día, porque yo ya intenté vivir así y fue eso lo que casi me llevó a la muerte. Sé que soportar se ha vuelto la trampa que me llevó a la ruina y, aun doliéndome montones, a ratos sigo manchada con esa tinta indeleble, debatiéndome en esa disyuntiva e intentando salvar lo insalvable, personas o situaciones que ya no pueden estar más trilladas y que me rompen por dentro. Aún me siento culpable a ratos de echar cosas de mi vida, lo admito, pero percibo también que mi Síndrome de Diógenes interno se ha vuelto insostenible y me temo que la famosa guadaña que en mi armario encierro verá la luz por primera vez en mi existencia… es cosa que llegue a mi límite y rodarán cabezas. Lo siento mucho por los que están por desaparecer de mi vida, esperemos que no llegue a nada tan dramático, pero el ambiente no me ayuda a hallar mi tan anhelada calma y aquéllos que dicen quererme me lo demuestran de una manera tan escasa que ya no sé si creer o verlo como un truco más de la mal llamada adultez…

Hasta otro post.

Yo.

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2 comentarios en “Junio 18: desahogo.

  1. Lo que planteas sobre transar con el medio y enterrar tus sueños, me ha venido resonando demasiado en los últimos tiempos, pero no por mí. Yo siento que a pesar de todo, no he traicionado mis sueños, pero soy una persona que tiene tantos intereses y eso a veces me juega en contra, pero en este caso pienso en mis hijos y quisiera plantearles las cosas de manera que tengan ganas de volar alto, pero sin perder la perspectiva de dónde está el suelo.
    Y otra cosa, en relación a pensar demasiado en el bien de los otros, a veces igual puede ser porque tienes deprimida tu propia autoestima, porque me pasa también y lo he escuchado de otras personas en otros ámbitos. Niños que desean la aprobación de sus padres se esfuerzan en el colegio, para tener las mejores notas. Personas que buscan demostraciones de afecto porque necesitan sentir la aprobación del medio. También me pasa, pero no hay que perder de vista el norte muchas veces, y ese norte es nuestro propio bienestar, porque por más que alguien más se preocupe de nosotros, somos nosotros mismos los únicos que sabemos cómo nos podemos sentir mejor, qué nos dará más alegría, entonces, y me lo repito yo también, debemos fortalecernos nosotros y olvidar un poco al resto a veces. Y la política de “no pescar” a veces funciona.
    A veces siento que me entrometo, que estas entradas son demasiado personales. Espero que lo tomes a bien y no te incomode mi intromisión.
    Besos!

  2. Tienes mucha razón en lo que dices acerca de mi autoestima. La tengo, a veces, por los suelos, porque aprendí a no ver mi propio valor sino a buscar la aprobación de los demás a pesar que vivía con una mamá que no está ni ahí con agradarle al mundo, jajajajaja! Yo salí al revés de ella, me veo tan diferente que mucho tiempo busqué pertenecer, pero ahora se ha ido relajando la cosa un poco y ya no considero que esté tan errada mi postura… son maneras diferentes de ver la vida, eso es todo. Sé que el no pescar funciona, tengo a mi mamá como ejemplo y a ella le ha ido bien en la vida, yo no sé por qué salí más vulnerable en ese aspecto… no sé si será mi temperamento melancólico o qué, pero soy consciente de mi propia singularidad y ello hace que la caminata se vuelva un poco cuesta arriba a veces. Menos mal que iré a terapia y me enseñarán a utilizar bien mis herramientas, jajajajaja!

    No te preocupes, no te estás entrometiendo; de hecho, te lo agradezco. Me gusta que alguien venga y entregue otra luz a lo que me sucede. Como yo soy de las personas muy introvertidas y raramente hablo de lo que me pasa (escribo sobre lo que me pasa, pero eso es harina de otro costal, jajajajaja!), a veces me quedo con mi pura perspectiva y eso me causa problemas. Es bueno para mí que haya alguien más con la capacidad de ponerse en mi lugar y darme una solución que yo no veía por falta de práctica, que es – como bien dices – que hay que fortalecernos nosotros y olvidar un poco al resto, aunque me cueste un poquito y a ratos sienta que estoy ofendiendo al populacho, jajajajajaja!

    Besos y que tengas una excelente semana!!!

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